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El Balance.

Empecé a esforzarme acomodando mi sonrisa, de tanta dicha que tenía no me cabía en la cara, desdibujaba mis gestos, no debía incomodarme pero lo hacía, lo mas racional era ajustarla en su medida normal. 
Hice varios intentos, incluso le ayude con mis manos, pero los Ja ja ja ja´s salían a borbotones, la risa se apoderó de mi rostro.

Traté de encontrar la razón a tanta felicidad, el éxtasis no me dejaba concentrarme, solo sabía con seguridad que eran mas las desventajas, que las ventajas para estar triste, que para ser feliz. Pero, ahí estaba una sonrisa que no me cabía en la cara, no podía hacer nada para alejarla, me parecía al bobo del pueblo riendo, riendo sin saber porqué, ni pudiendo parar de reír

No se después, porque me fui sintiendo culpable. La risa se tornó nerviosa, tanta alegría no es normal sin justa causa y mucho menos en los humanos enseñados a espantar la dicha a patadas. Algo de ella los incomoda, cuando se ven así sienten envidia de si mismos. Es como ganarnos la lotería y que nos de miedo ir a cobrarla; por eso dicen que la risa es remedio infalible, porque saben que estamos enfermos.

De todas maneras lo mejor fue hacer un balance, de pronto ahí estaban las claves de la felicidad. Debe haber un motivo para que una carcajada aparezca así no mas, de pronto es un 'flash dance' tardío como lo llaman o como dice el refrán: "El que ríe solo de sus picardías se acuerda"; lo malo era que no recordaba ninguna.

Primero que todo no soy rico ni millonario, tengo mucho dinero pero para conseguir, y si lo fuera y lo tuviera, eso no es suficiente para ser feliz.
Segundo, aunque el amor esta ahí, unas veces activo otras en 'stand by'... yo quiero más porque de ello soy muy ambicioso.
Tercero, la salud no es la mejor, los años no vienen solos y los achaques hacen mella; estoy en la edad del cóndor: Con dolor aquí... con dolor allá...
Cuarto, las deudas están a montones, desde que se adquieren embargan por anticipado la tranquilidad. Los recibos, las letras junto a los acreedores no dan espera y acosan mas que un parto provocado.
Quinto, ¡No hay Quinto malo como dice el dicho! y ese punto es la realidad, el que pone los pies en la tierra ¡Soy Humano! imperfecto hasta los tuétanos y en esto de reír nos diferenciamos de los animales, pero nos duele ser felices. Si nos sabemos alegres debe ser porque en algo somos culpables y algún delito hemos cometido, el mismo destino y sus implacables leyes nos castigan por eso. 
Desde un principio nos sentenciaron a ganarnos el pan con el sudor de la frente y a parir la alegría con dolor... Lo mejor es seguir haciéndonos los tontos cuando una sonrisa cubra EL rostro, no vaya a ser que nos cobren por ventanilla tantos Ja ja ja ja´s.

Definitivamente tenemos que aprender a vivir con aquella filosofía de Garrick (famoso actor de Inglaterra) y es que en esta vida es mejor Reír Llorando para curarnos en salud y que la garúa de las espontáneas alegrías nos coja siempre confesados.

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