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De aquél recuerdo




















...Y te alejabas 
Como en cámara lenta
Parecías levitar

Yo contaba tus pasos
Mientras dabas la espalda 

Uno dos tres
Hasta perder la cuenta 

De aquél recuerdo
Me queda una lágrima

Hoy vi pasar
La sombra de tu silencio 
Presurosa y recelosa
Iba a donde están mis recuerdos

Iba muda
Iba trágica
Iba a mis sepulcros vacíos
Los que siempre están abiertos
Y sin lápida 

Sólo la pude ver
Como se ven los fantasmas 
Copian al viento
Su eterno trasegar 

No se detiene tu sombra
No habla tu silencio.

Yaces o dormitas invisible
En un  mudo eco 
¿Se suicidó la esperanza?
¿Se ahogó la ilusión?

...No te vayas de mis sueños
Es lo único real que tengo de ti.

Comentarios

  1. Tus sueños siempre estarán adornados de besos como suaves algodones ... Mi poeta

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  2. Me parece precioso el cuadro que acompaña a tus letras ¿ te lo dije?

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  3. SIGMA:

    Sabes?
    sed
    silencio
    solsticio
    susurro
    soledad
    siempre
    será
    sabes?

    Shhhhhh..! (la "h" es muda)

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  4. Me gustaría mi poeta que pasaras a recoger mi regalo para ti en el Blog de Silencios, te lo mereces amigo El premio es tuyo

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  5. Silencios : Es un honor inmenso compartir tu premio , recibo tu ofrecimiento con humildad y devoción pero eres tu la que en verdad se lo merece , te lo has ganado a pulso por tus letras hechas sentimiento y poesía .¡ felicitaciones de Corazón , bien lo sabes !

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  6. Sabes
    Anónimo , tienes ese poder de que mi pensamiento se llene de tus palabras ,lo
    Sabes .

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  7. a veces... no queda ni el recuerdo o mas bien ni no lo quieren dejar.
    Maravilloso, como casa sílaba que escribes.
    besitos de bambi.

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  8. Besos para ti Vuelo de hada, tu sabes de aquellos recuerdos , conoces el idioma .

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Otro día más sin verte...

(Foto:Passofinno) "Ya, ya no puedo más
Ya me es imposible soportar
Otro día más sin verte..."

Y estás allá Donde el tirano bebe sangre Y se adueña de tus días Para que mis noches sean eternas.
Tu voz ya no escucho Solo el eco del recuerdo Suena en mis pesadillas Y calma la angustia.
El desespero se desborda Por las líneas de la paciencia. Como este grito que no escuchas Como estos llantos sin voz...
¡Ya no puedo más! Mi cabeza es un tambor de revólver Las balas están en tu olvido Los disparos en tu adiós.
Todo orden es mi caos Los versos sin rima
La cordura en mi locura Las palabras sin significado.
Otro día más sin verte.

Carambolo

(Dibujo: Passofinno)
Era un ábrete Sésamo en todo su esplendor, con solo mirar, la imaginación jugaba al conquistador: Una pluma de avestruz con sus barbas de igual tamaño, en filigrana de oro con un diamante azul como plumilla en el cálamo, y en el raquis escrito el nombre de Maat. Una jarra de alabastro con las vísceras y los órganos de un antiguo difunto, su color pálido muerto seguía intacto. Un pabellón de electro en miniatura, que al tocar hace sonar misteriosamente los acordes de una sambuca.
Dos brazaletes dorados con incrustaciones de turquesa que forman una espiral con cabeza y cola de cobra.
Una cadena doble de oro rosado, con cierre decorado en esmeraldas y ocho sellos giratorios que la ciñen.
Un escarabeo que lleva en su laspislázuli un pedacito de cielo.
Siete perlas negras, matizadas con el brillo tenue del inframundo, fijas en el centro de un ostracon tallado en piedra caliza de Tura.
Un gato egipcio, frontal policromado, labrado simétricamente en basalto y atento siem…

Entre vacíos

 (Foto: Passofinno)
Todo se torna vacío. No hay preguntas. Cualquier palabra que escucho es como si no tuviera sonido. Nada me llama la atención, hasta los poetas con sus versos me parecen gallinas culecas, son como un cacareo molesto, como si sus pasados pesaran tanto o más que esté presente donde la pedantería es grotesca y vanidosa, trifásica por lo latosa. Ya no hay escritores que valga la pena leer y  están haciendo quedar  en rídiculo a los antiguos, como si no les hubieran aprendido o entendido nada; casi todos los copian como autómatas, no son originales y se ufanan de sus lineas recicladas que solo son lastres sintácticos sin fuerza, rémoras incrustadas sin duendes, sin demiurgos, sin caballeros andantes con la locura como corona de la cordura.  Lo dulce tiene un sabor amargo, que empalaga, que fastidia. Ya nada de lo que leo o escucho me eriza la piel, ni me hace pensar, ni me anima a intentar cometer poesía. Creo que estoy muerto y mis átomos no se han desprendido porque no…