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¡Salta!


Te regalo mis distancias
Para que acorten las tuyas 
Necesito que saltes
Sin mirar al vació 

No te de miedo amor 
Mis manos son un colchón 
De plumas fuertes para atajarte
Suaves para amortiguar el vuelo 

Sin pautas a la duda...
¡Salta yá!

Comentarios

  1. No dudo salto, y saltare siempre para disfrutar de tu lectura.
    Un beso amigo.

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  2. cuanta ternura en tu poesia,muy bella...si estas tu... salto con mis ojos cerrados- te abrazo querido amigo

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  3. Saltar... es justo lo que más trabajo cuesta.
    Te dejo un abrazo y una sonrisa grande.
    Raquel

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  4. Tienes un conocimiento (no digo de qué) que me causa impresión. Conoces las palabras...
    Un día me enseñarás, ¿vale?
    Un abrazo amigo Néstor.

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  5. Néstor de todo lo que te he leído, me quedo con éste. No quiero decir que tus otros trabajos no me han gustado pero éste. Magnífico.

    Un abrazo mi Geme. Hasta pronto.

    Ahora ya te crees no vistas. Sí pues.

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  6. Esto que dices es muy bonito, saltar! no siempre conseguimos hacerlo por temores que nos acechan, pero indiscutiblemente si está ese alguien que nos tienda esa mano para el aterrizaje entonces vale la pena intentarlo.
    Una sonrisa como dice una amiga en común.

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  7. También creo que es uno de tus escritos más llenos de ti. Me gusta mucho.

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  8. Mtx ,Asi me gusta , que saltes !!

    La abuela frescotona : Un beso por tu confianza , un abrazo por tu decisión !!

    Raquél : Es cierto , pero a veces hay que saltar , un beso para ti mi bella amiga .

    Ursus polaris : Si eres tu de quién aprendo , y me enseñas .¡ un abrazo !

    Mi Geme :Siempre contigo !!

    Vuelo de Hada , mi amiguis , solo se salta cuando estamos seguros que llegaremos a donde hay que llegar .

    Anónimo :1....2....3.... ¡ Salta !....

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  9. el amor llena todos nuestros deseos,sacia todas las ansias ,la gula de amor no es pecado..es felicidad.

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  10. Abuela frescotona :Que sabias son tus palabras .

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Otro día más sin verte...

(Foto:Passofinno) "Ya, ya no puedo más
Ya me es imposible soportar
Otro día más sin verte..."

Y estás allá Donde el tirano bebe sangre Y se adueña de tus días Para que mis noches sean eternas.
Tu voz ya no escucho Solo el eco del recuerdo Suena en mis pesadillas Y calma la angustia.
El desespero se desborda Por las líneas de la paciencia. Como este grito que no escuchas Como estos llantos sin voz...
¡Ya no puedo más! Mi cabeza es un tambor de revólver Las balas están en tu olvido Los disparos en tu adiós.
Todo orden es mi caos Los versos sin rima
La cordura en mi locura Las palabras sin significado.
Otro día más sin verte.

Entre vacíos

 (Foto: Passofinno)
Todo se torna vacío. No hay preguntas. Cualquier palabra que escucho es como si no tuviera sonido. Nada me llama la atención, hasta los poetas con sus versos me parecen gallinas culecas, son como un cacareo molesto, como si sus pasados pesaran tanto o más que esté presente donde la pedantería es grotesca y vanidosa, trifásica por lo latosa. Ya no hay escritores que valga la pena leer y  están haciendo quedar  en rídiculo a los antiguos, como si no les hubieran aprendido o entendido nada; casi todos los copian como autómatas, no son originales y se ufanan de sus lineas recicladas que solo son lastres sintácticos sin fuerza, rémoras incrustadas sin duendes, sin demiurgos, sin caballeros andantes con la locura como corona de la cordura.  Lo dulce tiene un sabor amargo, que empalaga, que fastidia. Ya nada de lo que leo o escucho me eriza la piel, ni me hace pensar, ni me anima a intentar cometer poesía. Creo que estoy muerto y mis átomos no se han desprendido porque no…

Carambolo

(Dibujo: Passofinno)
Era un ábrete Sésamo en todo su esplendor, con solo mirar, la imaginación jugaba al conquistador: Una pluma de avestruz con sus barbas de igual tamaño, en filigrana de oro con un diamante azul como plumilla en el cálamo, y en el raquis escrito el nombre de Maat. Una jarra de alabastro con las vísceras y los órganos de un antiguo difunto, su color pálido muerto seguía intacto. Un pabellón de electro en miniatura, que al tocar hace sonar misteriosamente los acordes de una sambuca.
Dos brazaletes dorados con incrustaciones de turquesa que forman una espiral con cabeza y cola de cobra.
Una cadena doble de oro rosado, con cierre decorado en esmeraldas y ocho sellos giratorios que la ciñen.
Un escarabeo que lleva en su laspislázuli un pedacito de cielo.
Siete perlas negras, matizadas con el brillo tenue del inframundo, fijas en el centro de un ostracon tallado en piedra caliza de Tura.
Un gato egipcio, frontal policromado, labrado simétricamente en basalto y atento siem…