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Palabras escondidas (I)

(Dibujo: Passofinno)

Entre palabras y puntos suspensivos encontré su huella. Ella y ellas, son las que se esconden.

Las palabras, cuando las quiero usar no se dejan, brincan a saltitos entre los puntos suspensivos. Son como las mujeres, sino las consientes, las contemplas, las acaricias, no lo entregan todo, son un enigma.

Hoy, por ejemplo, se me repitieron algunas, se colaron en este texto, vienen de otro anterior; así son ellas: traviesas, dueñas de todo, de los sueños, de la ilusión, de la fantasía, de los juegos, de la magica realidad; se escapan de los renglones, viven en la mina de un lápiz; coquetean, sonrien... palabras, palabras.

"Usar" no debe ser lo correcto. Ahí es donde pienso que estoy fallando. Cuando por finalidad tengo el "usar" a las palabras, ellas se deben sentir como si fueran un objeto, una mercancía... 
A las palabras hay que tratarlas con respeto, con elegancia, con cariño. Incluso a las soeces o vulgares, a las incomodas, a las que suenan como si estuvieran de trasteo en el cielo, corriendo un escaparate o fritando chorizos.
En una sola palabra: se deben humanizar. 
Podrá sonar fuera de tono, pero es la verdad. La palabra merece el lugar que en realidad ocupa en todos los escenarios: La palabra es primero (¿O lo fue el silencio?), solo cuando fue pronunciada por primera vez se conoció al silencio como la otra mitad. Podríamos decir que luz y oscuridad son la palabra y el silencio, y que todas dos son la voz del Creador, de Dios.

Silencio, es masculino; palabra, es femenina (asexuadas ¿Importa el sexo?)

Las palabras en los silencios germinan en las manzanas del paraíso. Tienen el poder de ocultar y callar, de engañar y enseñar, de reir y dar placer. Son el bien y el mal, el Abraxas, el yo creador, el destructor. Son amor sexo, odio dolor, son lo que son y más.
Los silencios nunca callan, son palabras escondidas.

Trato de explicarme a diario como entender la forma de llegar a ti sin palabras ¿Podría tu silencio darme una respuesta?... 
Las palabras están gastadas, necesito nuevas, recién salidas del silencio, de aquellas que brotaron de la oscuridad a la luz como la primera, las que dominaron los silencios.

Palabras escondidas son las que tengo cuando te veo. Tú estás unida a ellas. Tú eres mi palabra perdida, mi palabra ganada, la del silencio, la de la alegría, la que se oculta, la que se olvida, la que escondida me hace un guiño desde mi cerebro...
Tú eres, las únicas palabras que en verdad quiero tener en mi diccionario.

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