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Mostrando las entradas de 2014

Ya te lo dije Alter Ego

No sé que haces aquí. Te he prohibido de mil maneras que escribas, y tú como si nada ocurriera, insistes cada vez que yo me descuido; y te entrometes en este blog intentando cometer poesía, crear universos a través de cuentos fallidos, relatos imprecisos de historias absurdas y sin sentido, principios de novelas cuya narrativa se detiene sin argumentos en los primeros párrafos ...
¿Por qué eres tan terco?
Te he cerrado este sitio y no te ha servido. Contra todo principio has trasgredido mis propias leyes, no me has respetado mi ignorancia y te has burlado de mi poca inteligencia.  Te importa muy poco que yo sea el hazmerreir que da la cara y que sustenta cada una de tus letras. Desnudas a cada lector una biografía de mí que no existe, inventas un mundo que no me pertenece si tú muy bien sabes mi problema con la poesía, el odio oculto que guardo como un misterio a todo aquello que presume y rezuma en la literatura, a las mentiras de la historia, lo fingido de toda la geografía humana …

Solo escribo

No sé de nada. Son otros los expertos. Si algo aprendo, fácil se me olvida, solo me quedan en la memoria restos de palabras, como si fueran de un naufragio intelectual:  Una frase, que de vez en cuando saco como un paraguas para que escampe mi ignorancia. Algunos títulos de libros o textos, que a veces los confundo, entre el denotativo y lo connotativo. Un drenaje en el pozo del conocimiento, que cada vez que se intenta llenar, de inmediato se seca. Solo se puede rescatar las ganas de saber pero con una desmotivada curiosidad... Yo no sé de lo que debería saber, solo escribo.

No estoy solo

Trato de entenderme. Me busco hasta donde no estoy. En lo poco que me encuentro, creo comprender que soy parte de un todo. No soy una rueda suelta, ni soy un piñón extraviado. Pertenezco a algo que mi mente vislumbra pero con penumbras, con destellos raros, uno que otro rayo vago de luz dorada o plateada según mis ánimos... No estoy solo

Sin sueño, ni sueños

(Foto: Passofinno)
Es tarde, y no debería serlo porque apenas son las primeras horas de un nuevo día.  Todavía está obscuro, el prusia del cielo se confunde con lo negro de las nubes. Empieza a oler a pedacitos de besos idos en la noche, a murmullos de ecos que se bañaron con las sálivas de los enamorados. Huele a silencios, como los alientos de los fantasmas, huele a vientos gastados en otras tierras. Destejiendo el tiempo -a veces como la Penélope- cambio de colores a los hilos de los segundos, para componer aquellos minutos que no me quedarón bien.
Aquél, quien dice que soy Yo, lo he despachado a dormir. Es un pobre tonto, yo le llamo el rey de los ilusos, es un tipo supremamente aburrido, un anacoreta anodino, vive como si estuviera en clausura, en un cuarto que apenas tiene dos por dos. Cuando no está leyendo, se la pasa escribiendo, y no pocas veces dibujando, todo el que lo conoce se desilusiona e inmediatamente de su memoria, se le resbala la falsa imagen que adquirió.  Piensa…

Lo quiero todo

 (Dibujo: Passofinno)
Soy de extremos.
Muy mal compañero de viaje.
Continuamente, cambio de opinión.  Todo lo que escribo es realidad y fantasía, son palabras que nacen de lo muerto, del pasado, de la ilusión, de los sueños, de lo vivido, de los deseos, de lo contradictorio, de lo odiado, de lo amado, de la nada.  El odio y el amor son mi constante compañía.
Hay momentos en que nada quiero con instantes en que lo quiero todo.  No se molesten en juzgarme o entenderme, yo solo soy mi propio verdugo.

Escucha

Escúchame mirando que ando en silencio hablando,  Óyeme con los ojos mientras cierro los labios.

Es un ángel

Al despertar, están sus ojos abiertos, y en sus pupilas se lleva los míos... Y así trascurre el día:  En la mañana veo a través de ella. En la tarde escucho por sus oídos, y en la noche hablo por su boca. Mi alma aprendió a latir con su corazón, y sus labios sienten sin que los toque, mis besos brujos desde la distancia... ¡Es un ángel! -me dijeron al oído- quien se sonroja con la misma facilidad que sonríe.

Infatuación

(pintura. Charles paul landon 1768-1826)
Era mi profesora de arte y literatura; desde el primer momento que la sentí -aún sin verla- me enamoré. Escuchar su voz fue la puntada final. Aura y voz hicieron el papel de Dios en la imaginación, por obra y gracia de su encanto nació la ilusión. La infatuación de inmediato ocupó en todos mis espacios su lugar.
No se me ocurrió a mí lo que hoy se cuenta aquí a dos voces. Esos primeros renglones son un testimonio de uno de mis alter egos. Es un trampantojo, maestro del "trompe l'oeil", un espurio nacido en contra de mi voluntad, al cuál, intenté al máximo no darle vida, porque sabía de antemano lo que podría sufrir con esa tal infatuación.  El amor paga caro la devoción que se profesa por una ilusión, sobre todo cuando el ser amado es un adlátere escapado de otro alter ego ajeno y lejano. No sé si podrán entender, podrá costar algún esfuerzo, allá cada quien. No les explicaré más, la ingratitud tiene todas las respuestas, y el de…

Yo sigo.

 (Foto: Medellín, por Passofinno)
Yo sigo en mi alcoba, `reboto en sus paredes como una pelota de letras´...
Hay veces que `tomo piedras en las manos, para lanzarlas desde la ventana a los vecinos´.
Todos llevamos oculto un monstruo, aquél que nos ve cuando miramos muy fijo en el espejo.