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La mujer en el tranvía

(Dibujo: Passofinno)

Fue en un sueño la primera vez que viajé en un tranvía, lo más raro y curioso es que yo aún no había nacido.

Una mujer, de noble y bella figura, pasos seguros y elegantes, va caminando con un poco de afán hacia una estación, donde está listo a salir el tranvía que atraviesa la ciudad y que la divide en dos como lo hace su rio.
Ella se ajusta la cofia que recoge su negro cabello mientras  aligera sus pasos, el aire que empieza a soplar y amenaza lluvia quiere irse con ella, le gusta su aroma. Pero, a ella nada la detiene, ni las miradas, ni los piropos, ni el extraño coqueteo del viento; debe llegar antes de que caigan las primeras gotas, y de que parta quien la puede llevar a su destino.
Un vagón, de gruesa lamina y fina madera de color escarlata con ribetes dorados, está frente a mí. Los rieles que lo sostienen brillan con un intenso destello por el uso, parece como si tuvieran en su acero el arco iris que se niega en el cielo a salir.
la hermosa señora, de piel lozana, sube los tres peldaños de la escalerilla; se aferra con sus delicados dedos translúcidos a la manigueta dorada, sus distinguidas piernas abordan el piso y se dirigen en busca de un asiento donde prontamente encuentra como acomodarse para el viaje.
Los carriles se van alejando sin desaparecer, se alargan como la noche que pronto va a comenzar...

-Duerme, duerme tranquilo... sueña, sueña que esa es la realidad- Dice suavemente en murmullos la mujer en el tranvía, mientras acaricia con amor y dulzura su vientre.

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Otro día más sin verte...

(Foto:Passofinno) "Ya, ya no puedo más
Ya me es imposible soportar
Otro día más sin verte..."

Y estás allá Donde el tirano bebe sangre Y se adueña de tus días Para que mis noches sean eternas.
Tu voz ya no escucho Solo el eco del recuerdo Suena en mis pesadillas Y calma la angustia.
El desespero se desborda Por las líneas de la paciencia. Como este grito que no escuchas Como estos llantos sin voz...
¡Ya no puedo más! Mi cabeza es un tambor de revólver Las balas están en tu olvido Los disparos en tu adiós.
Todo orden es mi caos Los versos sin rima
La cordura en mi locura Las palabras sin significado.
Otro día más sin verte.

Entre vacíos

 (Foto: Passofinno)
Todo se torna vacío. No hay preguntas. Cualquier palabra que escucho es como si no tuviera sonido. Nada me llama la atención, hasta los poetas con sus versos me parecen gallinas culecas, son como un cacareo molesto, como si sus pasados pesaran tanto o más que esté presente donde la pedantería es grotesca y vanidosa, trifásica por lo latosa. Ya no hay escritores que valga la pena leer y  están haciendo quedar  en rídiculo a los antiguos, como si no les hubieran aprendido o entendido nada; casi todos los copian como autómatas, no son originales y se ufanan de sus lineas recicladas que solo son lastres sintácticos sin fuerza, rémoras incrustadas sin duendes, sin demiurgos, sin caballeros andantes con la locura como corona de la cordura.  Lo dulce tiene un sabor amargo, que empalaga, que fastidia. Ya nada de lo que leo o escucho me eriza la piel, ni me hace pensar, ni me anima a intentar cometer poesía. Creo que estoy muerto y mis átomos no se han desprendido porque no…

Carambolo

(Dibujo: Passofinno)
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Dos brazaletes dorados con incrustaciones de turquesa que forman una espiral con cabeza y cola de cobra.
Una cadena doble de oro rosado, con cierre decorado en esmeraldas y ocho sellos giratorios que la ciñen.
Un escarabeo que lleva en su laspislázuli un pedacito de cielo.
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Un gato egipcio, frontal policromado, labrado simétricamente en basalto y atento siem…