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Sin aliento

Sin aliento es la consigna. Él, va a la batalla, no hay espada, no hay escudo. Dolor y miedo son sus armas, está en el lugar equivocado, no puede dar marcha atrás...
Sangre en los sueños, pesadilla sin final. Reina la cobardía, cabalga el llanto en la fuerza escondida, galopa lento, vuelve y llora. Es un hombre no un guerrero...
¡No más! grita en la oscuridad, lo calla la luz, el resplandor lo asombra. Siempre la mentira adelante, siempre adelante, no te detengas aunque quieras, siempre adelante, sin aliento es la consigna...

Comentarios

  1. Avanti, Avanti! Como el salmón que sabe que morirá en las fauces del oso, pero no puede evitar nadar porque es su naturaleza. Avanti en la búsqueda de la nada, de los multiversos, de la realidad que es la única buena mentira que nos mantiene vivos.
    Avanti, que este no es el planeta de los guerreros, nos tocó el de los ciegos, el de las salamandras que huyen de la luz y los que nacen con ojos son cangrejos.
    Avanti porque eres el bicho raro, la inspiración, la ilusoria esperanza en que la física cuántica (no las matemásticas), también puede explicar la aparición espontánea de este hermoso agujero negro.
    Yo sí sé quién eres: el que se reinventa para no dejarse descubrir, el del lapiz mágico, el espectador que se sienta en un rincón a imaginar pasiones para ejercitarse... Yo te he visto, tal vez no con mi miope ojo derecho, pero sí con las letras. Te he visto caminar desnudo en mi habitación, te he pasado la yema de los dedos sobre la cicatriz que tienes desde la infancia... Avanti, que en esta dimensión te busco sin esperarte, pero te espero sin buscarte.

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    Respuestas
    1. Mi voz calla cuando grita, y es en tus silencios donde mejor habla.
      Yo sé quién eres, tú sabes quién soy, lo único que falta es recordar como hemos entrado y salido -sin ningún rasguño- del agujero negro.
      Los Dos somos Uno divididos por un dios, o por un demiurgo, o una Lamia, o ese endriago, o hasta por el mismo Abraxas... ¡No importa, como siempre, los venceremos!

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Otro día más sin verte...

(Foto:Passofinno) "Ya, ya no puedo más
Ya me es imposible soportar
Otro día más sin verte..."

Y estás allá Donde el tirano bebe sangre Y se adueña de tus días Para que mis noches sean eternas.
Tu voz ya no escucho Solo el eco del recuerdo Suena en mis pesadillas Y calma la angustia.
El desespero se desborda Por las líneas de la paciencia. Como este grito que no escuchas Como estos llantos sin voz...
¡Ya no puedo más! Mi cabeza es un tambor de revólver Las balas están en tu olvido Los disparos en tu adiós.
Todo orden es mi caos Los versos sin rima
La cordura en mi locura Las palabras sin significado.
Otro día más sin verte.

Entre vacíos

 (Foto: Passofinno)
Todo se torna vacío. No hay preguntas. Cualquier palabra que escucho es como si no tuviera sonido. Nada me llama la atención, hasta los poetas con sus versos me parecen gallinas culecas, son como un cacareo molesto, como si sus pasados pesaran tanto o más que esté presente donde la pedantería es grotesca y vanidosa, trifásica por lo latosa. Ya no hay escritores que valga la pena leer y  están haciendo quedar  en rídiculo a los antiguos, como si no les hubieran aprendido o entendido nada; casi todos los copian como autómatas, no son originales y se ufanan de sus lineas recicladas que solo son lastres sintácticos sin fuerza, rémoras incrustadas sin duendes, sin demiurgos, sin caballeros andantes con la locura como corona de la cordura.  Lo dulce tiene un sabor amargo, que empalaga, que fastidia. Ya nada de lo que leo o escucho me eriza la piel, ni me hace pensar, ni me anima a intentar cometer poesía. Creo que estoy muerto y mis átomos no se han desprendido porque no…

Carambolo

(Dibujo: Passofinno)
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Dos brazaletes dorados con incrustaciones de turquesa que forman una espiral con cabeza y cola de cobra.
Una cadena doble de oro rosado, con cierre decorado en esmeraldas y ocho sellos giratorios que la ciñen.
Un escarabeo que lleva en su laspislázuli un pedacito de cielo.
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