Ir al contenido principal

No, por favor

(Foto: Passofinno)

Fue un ruego en un susurro. Sus labios en mis labios, por cada beso dejaban escapar un rumor: -No, por favor- le escuchaba sin hacerle caso, mi amor era más fuerte que la razón… Le besaba tan apasionado, que a pesar de sus ruegos no se resistía. Solo pronunciaba esas palabras -No, Por favor- como una oración ante un pecado sagrado.
Ella, como yo, nos amamos; pero nos dijimos adiós. Su adiós fue anunciado, decidido; el mío en contra de la voluntad.
Esa noche, iba a ser la gran noche, por tanto tiempo el día esperado. Subimos al alto de la colina, no hubo obstáculos, el camino estuvo despejado, y al llegar a la cima ella tuvo frío, temblaba un poco, se abrigó para entrar en calor. El viento estaba generoso porque a pesar de su fuerza, nos acariciaba. Digamos que era una brisa fresca que invitaba a que estuviéramos abrazados mientras nos besábamos.
Hubo momentos de silencio a cada intervalo cuando mirábamos la ciudad, nuestra ciudad. Yo quería adivinar su pensamiento mientras la contemplaba, quería escuchar su mente cuando enredaba mis dedos en su cabello, cuando mis manos jugaban con cada mechón que le besaba, cuando mis ojos se perdían en la dulzura de su mirada… pero, había algo inquieto en la respiración de los dos, un aliento que aceleraba por momentos el latir del corazón, un  dolor que venía en camino, una pena que lo ignoraba.
Tuve un presentimiento, después de muchos besos que le di sin descanso, sin dejar que respirara, aferrando mi boca en su boca para ahogar sin querer escuchar, esa voz que me decía: -No, por favor-…
La tristeza llegó, cuando en un arranque de ardor quise morder uno de sus labios, y de inmediato respondió a mi beso con mucha pasión. Ese último beso fue como un adiós, como esos adioses que no quieren irse, que sus huellas son invisibles, que parecen no existir. 
Sin decir adiós, sus labios en mis besos lo dijeron, fueron igual a esos No, por favor… 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Directo al corazón... y no falles.

Con solo verte, mis ojos reconocieron tu imagen en mis sueños. La memoria descubrió que eres tú la que se adueñó de todos ellos. Ahora, con la realidad frente a mí, entendí que tú existes de verdad, que eres de piel perfumada, de temblor y fuego, de seguridad en la mirada, de voz de cielo. Nunca me pediste permiso para entrar, jamás tocaste las puertas, siempre cruzaste por ellas aun sin que se abrieran, y desde el primer momento que tus pasos dibujaron sus huellas en mis nubes lo hicieron con propiedad. Tú no necesitabas que yo lo permitiera, tú sabías que tenías todas mis licencias aun sin conocerte...  No me molesta que llegues cada noche y habites en mi mente, que reblujes en las celdas de mis ensueños ni en mis rincones de la fantasía. Sabes muy bien que yo soy lo que tu quieras que yo sea: esclavo y amo si lo deseas, fuerte o débil para tus caprichos, rebelde o manso según tus ideas.  Puedes, como siempre lo haces, mirarme con esos ojos tuyos donde yo habito desde hace años sin…

NOTECALLES

(Foto: Passofinno)
“No Te Calles” es una expresión que denota una protesta ante una injusticia, ante un insulto, ante una adversidad, o simplemente un grito de guerra. Es una invitación a no callar, una locución que interpreta esa necesidad de obtener una respuesta, de lograr que la razón se imponga sin doblegar a la voluntad. Podríamos decir que nos incita a la rebelión, nos empuja al cambio, nos alienta con fervor despertando esa fuerza en la voz, ese poder en la palabra; es la consigna que implica una orden desde el fondo de la conciencia, es vencer la enfermedad que nos oprime, es resolver toda calamidad.
“No Te Calles” está impresa en las canciones contra la censura, se ha reflejado en los críticos espejos de la poesía, se ha cantado e interpretado como un himno de redención, de clamor, de libertad…
“No Te calles” son tres palabras como si fueran una sola con el coraje de muchas. Son más que un enunciado, son un libro de páginas abiertas, es una línea marcada por el tiempo, escrita…

Palabras repetidas

                                                                                  (Foto: Passofinno) 
Tengo un montón de frases Y aunque están repetidas  Las quiero escribir Porque llevan tu nombre. 
Hace frío Y en tu piel hay calor. Mañana que ya no esté, Aunque haga calor Habrá frío en tu ser.
La hora, llega la hora Donde tú y yo Un alma sola Se divida en dos.
Vuélveme a querer En ese más allá, Donde volvamos a tener Esta aventura de amar…