Hoy caminé Con los ojos cerrados Le aposté a la voluntad, mi suerte El destino se quería embolatar A todo o nada, por eso me arriesgué La verdad era que el olor del perfume Me guíaba para ganar la apuesta Si algo fallaba, estaba dispuesto A utilizar todas mis mañas No quería tropezar Las trampas estaban a la orden del día las zancadillas las ensayé mil veces Hasta fingí un paro cardíaco -por si las moscas- Si iba perdiendo, tendría otro chance. Una y otra vez me repetí a mi mismo: -"Mi mismo": ¡tienes que ganar!- Sin mañas, sin zancadillas, sin paros Con los ojos cerrados Y el olor de tu perfume... ¡Gané!
Hola Passofino
ResponderBorrarTu mensaje es ambiguo.
Puede ser una especie de obcecación
Puede ser algo que dice alguien herido que se cierra en si mismo.
Puede ser una afirmación severa sin más
Puede ser un canto a la autosuficiencIan
Puede ser agua pura del manantial de la realización y la meditación profunda
De qué se trata amigo??