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Con pasos de ladrón

(Foto: Passofinno) Con pasos de ladrón Ella se acercó, con suaves pasos de ladrón pero sin la mala intención que siempre llevan ellos. Yo no me percaté hasta después de escuchar una tímida tosecita, como si algún intento de palabra hubiera querido salir de una boca y su lengua lo impidiera. Estaba sentada a la izquierda en la misma banca donde hace más de un año estuve viviendo la realidad de una fantasía. La mire y me sonrío, yo le devolví casi sin ganas una sonrisa de cortesía. Al principio, cuando la sentí ahí cerca, me emocioné pensando que la de mis sueños había vuelto al sitio donde fuimos felices por un instante, en un reflejo hasta se me pareció a ella y el corazón latió sobresaltado, como cuando una epifanía nos despierta de un letargo espiritual… Por eso mi sonrisa con la que me regalaba cordialmente la suya no fue tan emotiva al comprender, que no era ella, la que una noche en ese parque, estaba ahí sentada conmigo. Quise hablarle a la desconocida sonriente, estaba a dos braz…
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Ahí no están

(Medellín)
Estrellas en el cielo, Donde los fantasmas de luz 
viven eternos. Hace años partieron, Escupieron su brillo 
En la inmensidad.
¿Quiénes son? se preguntarán: ¡Son ellas, las que alumbran! ¡Son las mismas, ahí están! Sujetas al universo De cuerdas invisibles En siglos suspendidas; De no creer, pero es verdad.
En el pasado, volaron, Como si un soplo divino
 hubiese alzado sus arenas. Tú, yo; todas se ven
Jugando al infinito…
Son solo una ilusión, 
Una idea, un reflejo, Un olvido y su afán, Un apego al recuerdo; Te juro que ahí no están.

Vuelen los sesos

(Dibujo: Passofinno)
Más de dos palabras Que como una bala Vuelen los sesos.
Un grito alterno Una canción en la oscuridad Un adiós sin besos Un frío interno en el corazón
Baila en la sala El dolor con la eternidad, Gozan las furias La locura de la razón.
Eres tú quien habla Soy yo quien calla, Escucha al silencio Déjalo hablar, Es el único hipérbaton Que en el blanco da:
Más de dos palabras Que como una bala Vuelen los sesos.

No, por favor

("Un adiós")
Fue un ruego en un susurro. Sus labios en mis labios, por cada beso dejaban escapar un rumor: -No, por favor- le escuchaba sin hacerle caso, mi amor era más fuerte que la razón… Le besaba tan apasionado, que a pesar de sus ruegos no se resistía. Solo pronunciaba esas palabras -No, Por favor- como una oración ante un pecado sagrado. Ella, como yo, nos amamos; pero nos dijimos adiós. Su adiós fue anunciado, decidido; el mío en contra de la voluntad. Esa noche, iba a ser la gran noche, por tanto tiempo el día esperado. Subimos al alto de la colina, no hubo obstáculos, el camino estuvo despejado, y al llegar a la cima ella tuvo frío, temblaba un poco, se abrigó para entrar en calor. El viento estaba generoso porque a pesar de su fuerza, nos acariciaba. Digamos que era una brisa fresca que invitaba a que estuviéramos abrazados mientras nos besábamos. Hubo momentos de silencio a cada intervalo cuando mirábamos la ciudad, nuestra ciudad. Yo quería adivinar su pensamiento …

Haz que suene la campana, quiero verme en tus ojos...

(Dibujo: Passofinno)
Era tanto el deseo de verte que no esperé a que hicieran sonar la campana. Yo mismo me escabullí sin que el profesor, ni alguno de los alumnos del salón de clases se percataran de mi salida. Corrí ansioso al lugar del toque, y sin pensarlo dos veces jale el cordón con tanta fuerza que se desprendió el badajo de la campana, cayendo tan estrepitosamente desde el segundo piso que por poco no le reventó en la cabeza al rector. Igual, tan veloz como llegué, huí de ahí; por fortuna nadie se dió cuenta que fue mi amor por ti el que produjo tanto escándalo, y ese solo fue el primero de los muchos que habrían de llegar... Desde ese día nadie la volvió a tocar, el tilín - tilán que anunciaba la hora del recreo o de la salida, no volvió a sonar.  Creo que fue cosa de las directivas del colegio, el que resolvieron que sería un peligro volver a instalar el badajo y se pudiera presentar otro accidente donde no se tuviera la misma suerte y pudiese salir alguien herido o quizás -…

Por favor, dile que no

(Foto: Passofinno)
De mi parte se lo puedes decir. No es bueno que sigamos así. Ni tú ni ella ni yo nacimos para vivir con esas dudas. Estoy seguro que encontraremos cada uno el camino que nos corresponde, aún estamos jóvenes y esto solo debe ser el final de un comienzo, de algo que va llegando a medida que se vive. No sé tú, pero yo estoy decidido a que esto termine, ya no puedo más con esta zozobra. A ti te amo demasiado, por ella siento un amor igual. Eso no es posible dicen los sabios del amor, pero conmigo se están equivocando, y por lo que he escuchado y hasta hace poco he ido entendiendo es que tú y ella están pasando por esa misma circunstancia. Tú, también sientes una gran atracción por nuestro amigo en común, y a ella se le nota en la mirada y en la voz que le tiembla cuando habla contigo, sus ojos pierden el norte y el sur cuando te ven, le es imposible disimular esos suspiros cuando estás cerca.
La situación es esta: Ella está enamorada de ti y de mí. A mí me ha dicho que …

El sábado en la noche

(Dibujo: Passofinno)
Siempre son la mismas palabras, todas hablan del sol de la luna, de los vientos, del mar o las estrellas. Todas están curtidas por el tiempo, la pátina se ha cansado de pintarlas, parecen desgarbadas, su sonido ya no es igual es atonal, de ecos vacíos, porosos con zumbidos que al leer resecan la boca y rajan los labios. Palabras gastadas que se acomodan como los zapatos viejos que ya no tienen suelas y se les entran las aguas y las piedras, toda la arena al caminar porque están rotas, como están rotos los sentimientos, los corazones que laten de ira, sin más emociones que su odio y su envidia.

Hay que empezar a hablar con la lengua afuera como lo hacen los perros cuando tienen sed, cuando dicen que están cansados, que no los jodan más. Hay que empezar a hablar como lo hacen los gatos, con maullidos, y ronroneos cuando están enamorados, todo lo quieren ya y se les da. Hay que empezar a hablar como lo hacen los ruiseñores que cuando trinan sus cantos en la mañana se…