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Entradas

Tú y yo

(Dibujo: Passofinno)
Tú y yo, nubes negras, desatando lágrimas como lluvias de cielo gris. Llegamos llorando huérfanos sin nadie  para amarnos entre el odio y la pasión. De pobreza y esperanza, de miseria e ilusión son las raíces aferradas al ser como la mala hierba. Tú y yo, al abrigo en rebaño ajeno, de abrazos y besos y heridas en la espalda. Aún estamos aquí sin ser el ave Fénix que renace en cenizas porque el viento en contra se llevó su fuego. Tú y yo que somos dos en uno sumando tres para ser diez, las únicas matemáticas que son exactas, pues nacen del vástago que al sumar cinco no se equivoca. Ahí estás, con el ceño fruncido donde la ira dibuja las líneas de la angustia. Ahí estoy yo como si fuera un bonsái que solo florece de impotencia. Tú me amas como yo te amo, pretendiendo querer entre buenos recuerdos e imposibles olvidos.  Tú eres polo a tierra no quieres volar, las alas son para las aves que siempre se alejan y cuando regresan vuelven y se van... Yo soy un habitante solitar…
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Llegan lentos

(Foto: Passofinno) Son sus pasos, llegan lentos, trae en ellos la misma duda que le embarga; toca a la puerta, prefiere el ¡toc - toc! al ¡ding - dong!, sus manos tienen el afán que le negó a sus pasos. Yo no tengo dudas, sé que me dirá y sé que hablará de aquellas cosas que fueron y ya no serán. Escucharé en silencio porque mi voz tendrá enredadas las palabras. Se acabará su duda y empezará la mía con un ¿por qué? No sabré que hacer con las lágrimas si esconderlas y negarlas o ahogarme en ellas cuando no me vea. No sabré que hacer con la vida si andar como un fantasma o enloquecer en pesadillas. No toques a la puerta, retrocedan tus pasos; mira como regreso al pasado y no cometo el pecado que me arranca de tu vida.

De la noche a la mañana

 (Dibujo:Passofinno)

De la noche a la mañana se hizo millonario, todo se le fue dando como por arte de su bonhomía, pero lo más extraño es que esta nueva riqueza que llegaba a su pobreza lo cambio todo: Su carácter jovial, sus formas educadas de decir y hacer las cosas, su noble pensamiento, sus generosos gestos; el imperioso afán por compartir se fue perdiendo con el nuevo cambio de vida.
-¡Lo perdimos!- Decían los que lo conocían cuando lo veían transitar por las calles en sus lujosos autos. No miraba a nadie. Su mirada al frente del parabrisas solo se concentraba en el horizonte, incluso no utilizaba el retrovisor porque era como observar el pasado. Todo lo que le recordara o se asimilara con la palabra "pretérito" lo detestaba. Aprendió a odiar muy rápido con los muchos centavos que ahora sumaban sus millones. Escondió sus ojos tras unas gafas oscuras, ya las joyas que usaba en sus manos no le causaban alergia, como aquel carranchil que se le despertó cuando en la mano izqu…

Sucedió anoche

 (Dibujo: Passofinno)
Anoche, mientras dormía, tuve una extraña sensación. No puedo descifrar con claridad si fue que desperté o aún seguía dormido y soñando. Lo cierto es que abrí los ojos y el día estaba entre oscuro y claro, intentaba amanecer, pero los rayos del sol no llegaban hasta mi cuarto, se detenían escondidos en algún horizonte. Sentí, al levantarme, un cosquilleo por mi cuerpo, parecía desprenderse algo. Empecé a caminar hacia la ventana entreabierta, y logré ver como el cielo y las estrellas -que se apagaban y se encendían sin descanso- se acercaban como si fueran cocuyos iluminando la parte oscura que el sol no lograba resplandecer. No podía creer lo que estaba viendo, donde estaba era de noche y hacia donde miraba era de día... Mire a la cama y me vi durmiendo, parecía flotar por encima de mi propio cuerpo. Intenté tocarme, pero mis manos traspasaban mi piel, era como si fuera un fantasma o estuviera en una especie de viaje astral. Antes que tener miedo, sentí una gran…

El reloj de arena

(Dibujo: Passofinno)
"Ya no es de noche y aún no es de día" Así comenzó ese día, como un verso de Borges... Tenía algo distinto a los demás, lo bizarro y disfuncional marcó cada segundo como si fuera un producto terminado en alguna factoría. Ellos estaban perfectos, el defecto estaba en el empaque.
Al amanecer, ningún galló cantó, y a Freya se le olvidó rociar con su brisa la mañana. Amagó la  lluvia por un instante, pero el sol empujó bruscamente las nubes negras apartándolas más allá del horizonte.
El día siguió claro hasta su mitad, pero las horas lentas fue lo mas raro, no tenían afán de partirlo en dos.
Yo nunca me programo, y no me comprometo con nada ni con nadie pero sé muy bien que somos esclavos del tiempo y, por más  planes que se hagan, el plan de Dios o del destino o del que así los hace, nos tiene -se quiera o no- planillados. Leimotiv debe llamarse esa maroma del sino, hados malignos o begninos, es lo que hay que comprobar.
¿Qué tiene el tiempo que aún siendo i…

Carambolo

(Dibujo: Passofinno)
Era un ábrete Sésamo en todo su esplendor, con solo mirar, la imaginación jugaba al conquistador: Una pluma de avestruz con sus barbas de igual tamaño, en filigrana de oro con un diamante azul como plumilla en el cálamo, y en el raquis escrito el nombre de Maat. Una jarra de alabastro con las vísceras y los órganos de un antiguo difunto, su color pálido muerto seguía intacto. Un pabellón de electro en miniatura, que al tocar hace sonar misteriosamente los acordes de una sambuca.
Dos brazaletes dorados con incrustaciones de turquesa que forman una espiral con cabeza y cola de cobra.
Una cadena doble de oro rosado, con cierre decorado en esmeraldas y ocho sellos giratorios que la ciñen.
Un escarabeo que lleva en su laspislázuli un pedacito de cielo.
Siete perlas negras, matizadas con el brillo tenue del inframundo, fijas en el centro de un ostracon tallado en piedra caliza de Tura.
Un gato egipcio, frontal policromado, labrado simétricamente en basalto y atento siem…

Otro día más sin verte...

(Foto:Passofinno) "Ya, ya no puedo más
Ya me es imposible soportar
Otro día más sin verte..."

Y estás allá Donde el tirano bebe sangre Y se adueña de tus días Para que mis noches sean eternas.
Tu voz ya no escucho Solo el eco del recuerdo Suena en mis pesadillas Y calma la angustia.
El desespero se desborda Por las líneas de la paciencia. Como este grito que no escuchas Como estos llantos sin voz...
¡Ya no puedo más! Mi cabeza es un tambor de revólver Las balas están en tu olvido Los disparos en tu adiós.
Todo orden es mi caos Los versos sin rima
La cordura en mi locura Las palabras sin significado.
Otro día más sin verte.