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Hay cosas que no sé decir

Tengo todo lo que me falta, igual a como cuando el viento no sopla o el calor quema un alma que nada siente. Hay una corriente en mí que como El Panta Rei fluye a la inversa, sin curso, sin aguas, sin fuerza; todo lo cambia en su ley. Mi arma más letal es la navaja de Ockham, desbasta cada horizonte de mi destino, no hay libre albedrío son solo emociones. He escogido para decorar mi conciencia varios colores, entre ellos el del vuelo del colibrí, el de las vibraciones de las alambradas, y el matiz de los besos furtivos. De las formas solo vislumbro las invisibles, de las grietas que se abren a los gritos de la tierra, percibo otro mal; los límites solo existen en los sueños que nunca tuve.
Para la sed de cualquier dios solo hay sal, pimienta y ron; el Universo se expande de su pequeñez, es insaciable. Mis pies caminan cuando no tienen los pasos que no se han gastado, igual cuando mi voz habla con palabras que no se han creado, así de sencillo es lo complejo; todo lo mío es complicado. La il…
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Cosa

Quisiera escribir sobre cualquier cosa Pero es que esa cosa no se deja escribir. ¡Ah! Un momento, siento que llega Parece querer atarse a mi persona
Llega lento, igual como llega El alba a la mañana Es un aroma de pétalos Que despiertan de jardín en flor Da la sensación de ser un beso del viento.
Penetra hondo en mí Invadiendo mis cerebrales chips ¡Sschiiito! ¡No me la espanten! Hagan silencio…
Los días pasan Y, el no verte los hace eternos Infinitos son los segundos Los cuento como a minutos Y las horas… no sé si las cuento.
El tic-tac del reloj Suena igual al bum-bum de mi corazón Se hace tiempo mi cuerpo Y en mi mente siento Que estalla un loco cuerdo.
Soy una bomba de tiempo Sigue mejor en el viento perdida No dejes que él traiga tu olor Sigue libre amor Para que esta cosa yo escriba.

NOTECALLES

(Foto: Passofinno)
“No Te Calles” es una expresión que denota una protesta ante una injusticia, ante un insulto, ante una adversidad, o simplemente un grito de guerra. Es una invitación a no callar, una locución que interpreta esa necesidad de obtener una respuesta, de lograr que la razón se imponga sin doblegar a la voluntad. Podríamos decir que nos incita a la rebelión, nos empuja al cambio, nos alienta con fervor despertando esa fuerza en la voz, ese poder en la palabra; es la consigna que implica una orden desde el fondo de la conciencia, es vencer la enfermedad que nos oprime, es resolver toda calamidad.
“No Te Calles” está impresa en las canciones contra la censura, se ha reflejado en los críticos espejos de la poesía, se ha cantado e interpretado como un himno de redención, de clamor, de libertad…
“No Te calles” son tres palabras como si fueran una sola con el coraje de muchas. Son más que un enunciado, son un libro de páginas abiertas, es una línea marcada por el tiempo, escrita…

Hay cosas que no se pueden decir

Ella me dijo que él le contó, que él a ella jamás le pudo creer. Siempre sospechó que la verdad era muy complicada porque todo estaba en su contra. Las circunstancias indicaban que mentía, pero la realidad era que nada se le podía comprobar con toda veracidad. Las suspicaces pruebas no pasaban de los indicios, y cada intento por culpar el dudoso proceder de sus actos siempre llevaban la duda por delante, ya que con los propios ojos él nunca vio algo más allá de lo sospechoso. Todo lo que se podía relacionar como un acto de infidelidad estaba cojo, siempre tenía una puerta o una ventana abierta por donde se salía esa culpabilidad. Era inocente, porque nada de lo que se le acusara se le podía comprobar, o era culpable por sus movimientos -quizás inocentes, ingenuos o involuntarios- hacia lo que él le señalaba. Para que nos vamos entendiendo, quiero manifestarles que en este relato somos cinco las personas que nos hemos involucrado: “Ella, la que me dijo que él le contó” (van tres). “Que …

Palabras repetidas

                                                                                  (Foto: Passofinno) 
Tengo un montón de frases Y aunque están repetidas  Las quiero escribir Porque llevan tu nombre. 
Hace frío Y en tu piel hay calor. Mañana que ya no esté, Aunque haga calor Habrá frío en tu ser.
La hora, llega la hora Donde tú y yo Un alma sola Se divida en dos.
Vuélveme a querer En ese más allá, Donde volvamos a tener Esta aventura de amar…


Directo al corazón... y no falles.

Con solo verte, mis ojos reconocieron tu imagen en mis sueños. La memoria descubrió que eres tú la que se adueñó de todos ellos. Ahora, con la realidad frente a mí, entendí que tú existes de verdad, que eres de piel perfumada, de temblor y fuego, de seguridad en la mirada, de voz de cielo. Nunca me pediste permiso para entrar, jamás tocaste las puertas, siempre cruzaste por ellas aun sin que se abrieran, y desde el primer momento que tus pasos dibujaron sus huellas en mis nubes lo hicieron con propiedad. Tú no necesitabas que yo lo permitiera, tú sabías que tenías todas mis licencias aun sin conocerte...  No me molesta que llegues cada noche y habites en mi mente, que reblujes en las celdas de mis ensueños ni en mis rincones de la fantasía. Sabes muy bien que yo soy lo que tu quieras que yo sea: esclavo y amo si lo deseas, fuerte o débil para tus caprichos, rebelde o manso según tus ideas.  Puedes, como siempre lo haces, mirarme con esos ojos tuyos donde yo habito desde hace años sin…

Con pasos de ladrón

(Foto: Passofinno) Con pasos de ladrón Ella se acercó, con suaves pasos de ladrón pero sin la mala intención que siempre llevan ellos. Yo no me percaté hasta después de escuchar una tímida tosecita, como si algún intento de palabra hubiera querido salir de una boca y su lengua lo impidiera. Estaba sentada a la izquierda en la misma banca donde hace más de un año estuve viviendo la realidad de una fantasía. La mire y me sonrío, yo le devolví casi sin ganas una sonrisa de cortesía. Al principio, cuando la sentí  cerca, me emocioné pensando que la de mis sueños había vuelto al sitio donde fuimos felices por un instante, en un reflejo hasta se me pareció a ella y el corazón latió sobresaltado, como cuando una epifanía nos despierta de un letargo espiritual… Por eso mi sonrisa -con la que me regalaba cordialmente la suya- no fue tan emotiva al comprender, que no era ella, la que una noche en ese parque, estaba ahí sentada conmigo. Quise hablarle a la desconocida sonriente, estaba a dos brazo…