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martes, 26 de febrero de 2013

Relatos de un difunto III ( Cont.)


Aquél brusco freno del camión, me hizo volver en sí del alegre letargo. Habíamos llegado al comienzo de nuestro principio.
Bajar fue lo primero, luego formarnos, después oír a mi teniente -con su voz de mando- darnos a cada uno su parte de la misión:

-¡Destino a cumplir soldados!: por ese atajo que ven al frente, iremos a buscar un hato de bandoleros que huyen después de cometer otro de sus tantos crímenes. ¡ Óiganlo bien! hay que hacerlos prisioneros, si no se puede, no se preocupen, porque entonces ya ellos nos habrán hecho pedazos y no estaremos vivos para comprobarlo. ¡Por lo tanto mis soldados! estaremos exonerados de toda culpa ante un concejo de guerra, porque por error y por descuido... ¡Por pendejos! habremos perdido el juego sin imponer nuestras reglas y pagaremos con la vida la triste derrota... ¡Por pelotas! así que escojan: ¡mueren por tontos o viven por vivos!-

Elocuente arenga de mi teniente, que en un chasquido, sin tapujos ni rodeos directo al grano, nos destapó la embotellada verdad de nuestro futuro avatar; morir o vivir así estaba escrito.
Nuestro rumbo incierto y obscuro empezaba esclarecerse sin dejar las sombras ¡ahí iba, el cuarto pelotón loma abajo, del atajo señalado por el índice de mi teniente!

Un silencio tácito de nuestros labios y hasta de nuestras pisadas al caminar, se asociaba al medio ambiente, solo se escuchaba la respiración, imposible de evitar por ser lo natural de estar vivos.
Lo silente era señal de lluvia, pues aquellas nubes negras, después de mimar y seducir a las sensuales montañas; querían descargar su semen de agua en ellas, dándole la fertilidad que nace en sus entrañas.

Pronto llegamos, donde con un ademán de la mano en alto de mi teniente, nos ordenaba detenernos. Su vista de lince y oídos de tísico tuvieron su primer contacto con el peligro, así nos lo hizo saber sin hablar, en los ojos se leía su pensamiento.

Nos agazapamos divisando el horizonte...
Éste mi teniente y su olfato de perro se las sabían todas... ¡Ahí estaban, que carajo!... un montón de puntitos verdes que parecían moscardones revoloteando en la mierda de los matorrales, esos eran los guerrilleros que buscábamos y a los cuáles mi teniente llamaba bandoleros.

lunes, 25 de febrero de 2013

Hechicera.

Esta ahí. Siempre.Ocupa todo mi pensamiento. Hoy le dibujé un corazón con tinta verde como si fuera un verso de un poema de los que escriben los enamorados. Ella vino con pasos de felino. Vestía el azul prusia de la noche del espejo. Me dio un beso. Se fue como vino... en un cálamo. Dejó un regalo adornado  con un  cinturón de doble vuelta y escrito con letras de  arena del desierto de las moaxajas. -Namaste- dije al leerlo. Me lo devoré en un suspiro. Primero lo aspiré. Alimentó mi ego encantó el espíritu. Funcionó el hechizo ¿Seré sapo? -¡Croack!- 

Hace frío y tengo conectado el ventilador. Soy extraño y disfuncional. Mundo bizarro. Universo paralelo. Del tiempo viajero. Voy y vengo. Me gusta provocar y huir. Ataco si me atacan. Beso con frases los resentimientos. Mi corazón no tiene código de barras ni fecha de vencimiento. Todo es un arte. Un proceso que se muerde la cola. Le llaman dialelo. De mi boca sale un calambur de palabras como si fuera un carrusel  Siempre gano estando vencido. Se me volvió costumbre dar en el blanco. Vuelo desafiante por el terreno de la fantasía y luego vuelvo caminando a la realidad sin un rasguño. ¡Cave canem! Muerde callado.

A cada instante en todo momento tu imagen esta presente. No puedo alejarte ni dejar de pensarte. No por favor no quiero escribir versos. Y aunque en contra de mí lo intento una y otra vez fracaso y de muy dentro no puedo arrancarte. Dolor agradable tormento que satisface. -¡ Croack!- Necesito un beso brujo. ¡Rápido! En el día al despertar te pienso en la tarde te recuerdo y en la noche... en las noches te sueño. ¿Sera que no quiero hacerme caso? Otra vez viene mi problema con la poesía si llega con su vuelo esta noche me convertiré en un espantapájaros. No debo pensarte ni recordarte ni soñarte más mi corazón a deberes no atiende. Mi alma me lleva a ti mi conciencia me detiene. Dicen que lo peor que se le ha hecho a la humanidad ha sido con la conciencia como espada. El fiat de las palabras escondidas son la voz y el poder del silencio. No necesito conciencia harto tengo con mi alma con mi corazón con esta razón sin razón. Soy rebelde y con causa con efecto sin rabia. Serenidad y paciencia mucha paciencia decía Kalimán. El pueblo es la voz de Dios... por eso el mundo está como esta sordo ciego mudo. Soy quien soy y más o menos peor igual soy un sueño de un endriago de un demiurgo de un fantasma borracho ¡No! soy un príncipe mendigo un unicornio azul un sapo ¡Croack!

-¡Croack!- ¡urgente! ¡Please! un beso! ¡ Croack! ¡Kiss me!
-¿Francés?-
O.k. Así esta mejor. Eres una bruja.-¡Muuua!- Te devuelvo el beso.