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viernes, 31 de marzo de 2017

De la noche a la mañana

 (Dibujo:Passofinno)


De la noche a la mañana se hizo millonario, todo se le fue dando como por arte de su bonhomía, pero lo más extraño es que esta nueva riqueza que llegaba a su pobreza lo cambio todo: Su carácter jovial, sus formas educadas de decir y hacer las cosas, su noble pensamiento, sus generosos gestos; el imperioso afán por compartir se fue perdiendo con el nuevo cambio de vida.

-¡Lo perdimos!- Decían los que lo conocían cuando lo veían transitar por las calles en sus lujosos autos. No miraba a nadie. Su mirada al frente del parabrisas solo se concentraba en el horizonte, incluso no utilizaba el retrovisor porque era como observar el pasado. Todo lo que le recordara o se asimilara con la palabra "pretérito" lo detestaba. Aprendió a odiar muy rápido con los muchos centavos que ahora sumaban sus millones.
Escondió sus ojos tras unas gafas oscuras, ya las joyas que usaba en sus manos no le causaban alergia, como aquel carranchil que se le despertó cuando en la mano izquierda estrenó su primer reloj, la esclava de oropel en la derecha y la cadena de oro golfi con crucifijo y todo que pendió del cuello. Desde el día que vio como su piel producía velozmente un exantema, juró no volver a usar joya alguna y menos aún bisutería barata que lo hiciera aparentar como un camaján o un montañero de pueblo. Él era un hombre serio y no necesitaría de tanta pendejada para demostrarse a si mismo quien era...

Pero, en esta vida, de la noche a la mañana el mundo gira y gira. Lo que hoy pensamos, al día siguiente se olvida o con los años se acentúa para coger fuerza al primer giro que se le presenta, y sale volando como pepa de guama todo ideal que se cultiva en el orgullo, en la prepotencia o en la ignorancia. Nada es eterno aunque creamos que sí, y el destino tiene siempre planes que desconocemos.

Se le arraigó el odio hacia los pobres, para él ya no eran dignos de consideración, solo representaban la pobreza que genera la pereza. -¡Hay que meterles un taco por el culo para que se muevan, tienen que trabajar caminando y miando para que no hagan charcos, nada de contemplaciones con tanto hifueputa hambriento que todo lo quieren regalado, esa manada de zarrapastrosos viven con la mano extendida, no se puede ser caritativo con ellos porque de inmediato lo cogen a uno de mingo todos esos cabrones!- Eso fue haciéndose su discurso, las palabras de desprecio estaban siempre a la orden de la mañana, tarde y noche. Los códigos lo hacían más fuerte y a la vez más odiado, el temor que infundía era su cómplice, no le fue difícil tener pronto una recua humana a su servicio, tan dócil como un elefante domado que le pueden amarrar una pata con un lazo en cualquier rama. Un ejército de esclavos dominados por el miedo y las necesidades le obedecían antes de dar las órdenes, adquirieron una telepatía que envidiaría cualquier agencia de espionaje e informática.. Este hombre, que se volvió rico de la noche a la mañana, recomenzó a cambiar todo alrededor de su espacio, Olvidando cada uno de sus ideales, los mismos que soñó realizar algún día cuando fuera millonario.
Definitivamente esto de ser rico es para los pobres.

jueves, 16 de marzo de 2017

Sucedió anoche

 (Dibujo: Passofinno)

Anoche, mientras dormía, tuve una extraña sensación. No puedo descifrar con claridad si fue que desperté o aún seguía dormido y soñando. Lo cierto es que abrí los ojos y el día estaba entre oscuro y claro, intentaba amanecer, pero los rayos del sol no llegaban hasta mi cuarto, se detenían escondidos en algún horizonte.
Sentí, al levantarme, un cosquilleo por mi cuerpo, parecía desprenderse algo.
Empecé a caminar hacia la ventana entreabierta, y logré ver como el cielo y las estrellas -que se apagaban y se encendían sin descanso- se acercaban como si fueran cocuyos iluminando la parte oscura que el sol no lograba resplandecer.
No podía creer lo que estaba viendo, donde estaba era de noche y hacia donde miraba era de día... Mire a la cama y me vi durmiendo, parecía flotar por encima de mi propio cuerpo.
Intenté tocarme, pero mis manos traspasaban mi piel, era como si fuera un fantasma o estuviera en una especie de viaje astral. Antes que tener miedo, sentí una gran curiosidad, quería volar y pude hacerlo. Salí a pie por encima del suelo, pasé por la ventana y al observar hacia abajo vi la calle, seguía volando y estaba arriba de los techos de las otras casas del barrio. Quise llegar hasta donde estaban escondidos los rayos del sol y traer unos cuantos para mi cuarto, y al entrar, encontré regados unos cabellos radiantes como si alguien los hubiera recortado. Los recogí y empuñé en mis manos. Sin tocar el piso di media vuelta, cerré los ojos, y me vi nuevamente entrando a la alcoba. Floté alrededor de la cama, me detuve en el centro, notando como seguía durmiendo profundamente este sueño del que ahora estoy despertando...

No logro descifrar lo que pudo haber pasado, estoy un poco confundido, quiero explicarme lo que sucedió anoche, quizás fue una pesadilla, o un sueño de esos raros donde la realidad y la ficción se dan la mano. Lo que si es extraño son estas pequeñas líneas de oro -como hebras de cabello dorado- que tengo en mis manos...