Vistas a la página totales

miércoles, 20 de enero de 2010

Muerto en vida (II, Cont.)


Pensar se me volvió costumbre, actuar como pienso ¡NO!. Lo que me dice la razón lo hago sin corazón, lo que me dicta el corazón lo hago sin razón. Soy un contradictorio empedernido, visitador incansable de los extremos.
Ecuanimidad, justicia, cordura, estabilidad, buen tino; son solo conceptos que pierden todo valor ante sus antónimos. La verdad es débil cuándo la mentira la confunde, la verdad no tiene dueño y de la mentira todos somos los amos, predominan los culpables asi sean inocentes. Violencia y paz se camuflan cambiando de plumaje según la ocasión, siendo la violencia mas predecible. La paz es mentira y suena a tiros de guerra ¡pas, pas, pas! sin zetas y con mas ruido. Definitivamente el hombre no es nadie, donde nadie es hombre.

Cuando contemplo la ciudad en las largas noches de mis noctámbulos pensamientos, llegan hasta mi sus olores de bruma salvaje, perfumes de piel sin descanso y tímidas luces de esperanza que se prenden y se apagan como culos de cocuyo. Siento que sus calles me hablan, ligeras las unas, tartamudas las otras. El eco de pisadas fantasmas las han pavimentado con idioma propio, donde su caló me cuenta sus secretos y los que me calla se los voy sacando cuándo las recorro con mis pasos. Las calles de la ciudad son las líneas donde se escribe la historia de ella, todos somos protagonistas en ese libro.

Los días pasan y se hacen eternos, sobre todo cuando albergan dolor. las horas se trepan en los minutos y los segundos se trasforman en duendes traviesos que retrasan los tic-tacs del reloj. Muchos de esos días, grises como la calima, negros como la sombra, confundidos en el tiempo los recuerdo. Como cosa extraña son los que mas se amañan en la memoria, tienen hamaca propia y sillas mecedoras; a veces fuman tabaco, dibujando con sus espectros de humo las cicatrices de aquellos recuerdos que no se borran, se columpian en sus miserias  fabricando en hupe la yesca que prende las burlas contra nuestros rostros de angustia por no poder alejarlos ....se adueñaron de nuestros pecados, hacen con ellos lo que les da la gana...Un día de éstos y no muy lejano los voy a ahogar en el leteo. El único de esos días que no podré ahogar en ese río infernal, será mi `día mas negro´, aquél que aún sigue vigente por casi medio siglo y tiene por nombre: "Cinco de Diciembre"...

Cinco de Diciembre... cinco de diciembre... cinco de diciembre...

Creo que no será posible `amigo´ escribir sobre ese día -el más negro de mi vida- y tampoco sobre los demás relatos de este `muerto en vida ´, pues mi corazón es una colcha de retazos y el sólo intentarlo me lo volverá nuevamente en hilachas; para reconstruirlo ni el mismo doctor Frankeistein podrá. Por lo tanto dejo sin piso su propuesta y sin bases la contra propuesta mía. Los muertos en vida como yo, andamos como zombie y somos ajenos a cualquier contrato y no al dolor; déjeme en mi soberbia pretensión darle un consejo:

-No crea en los muertos porque ellos tienen ahogada la voz y, mucho menos crea en los vivos si están muertos; esos se burlan de todo, hasta de ellos mismos, es su forma de locura, así despistan al enemigo - .

domingo, 10 de enero de 2010

Muerto en vida (I)


Fue muy difícil llegar a esta edad, los hombres en esta tierra mueren jóvenes. Los que logran llegar a viejos lo hacen como sonámbulos, se la pasan hablando solos corroídos por el desencanto, mascullan silencios entre cortados tragando algunas letras de cada palabra. Quieren decir lo que tanto callaron pero aún tienen pena de que los escuchen, quedaron indecisos de por vida, el fracaso fue su sello; son lo "mas o menos" de lo que se estira, ese punto medio entre lo caliente y lo frío, una vibración negativa.
Otros, son como los samedi, de piel cetrina; parecen alimentarse solo de envidia y sangre; trajeron de su juventud a la vejez una herencia maldita, unos genes que se despiertan tarde y sino hacen daño tampoco benefician; mejor dicho: ¡los unos y los otros están condenados como los jóvenes, nos gano a todos la violencia!

Tengo ya algunos años de vida, más de los debido para haber entendido antes como vivir mejor, y menos años para vivirla equivocado o no. Casi no lo creo, parece mentira pero es verdad.
No me gusta decir mi edad y no es porque me sienta viejo ni me aterre la vejez -aunque le tenga asco quiero llegar a serlo-. No digo la edad es por mi intensidad, ha pasado el tiempo sobre mi como un frenesí que me hace olvidar quitándome las ganas de recordarla.
He vivido por vivir sin querer contar los días ni las horas y mucho menos la suma total. En esta tierra fermentada de sangraza donde el miasma y el dolor hace viejo a todos a cualquier edad, se aprende desde muy joven a balbucear con el desprecio en los labios : -"¡gas llegar a viejos!-", pero que ironía  la lucha es por llegar allá. Uno no sabe si es un premio o un castigo, eso como que no interesa, es mas la inercia. Un premio por que la vida siempre lo es, vivir es un milagro; una recompensa de la resistencia, del insistir. Licencia con términos definidos y fecha de vencimiento que la muerte da a la suerte.
Un castigo porque se llega con un alma negra, un espíritu domado a punto de látigo, una sarcia llena de errores, un cúmulo de sentimientos de culpa y una venganza sedienta en los labios, en la mirada, en el insomnio que se roba los sueños como ladrón que no descansa.

Nací el día del Santo Guerrero, Patrón de Inglaterra, aquél que venció al dragón. Debió haber sido un signo glorioso pero fue mas que trágico. La gloria sólo debe ser para los que hacen bien y no manchan sus manos de sangre, la gloria es de los justos, estoicos e íntegros. Crecí con la generación embolatada, aquella que siempre tuvo la duda de que llegó tarde o muy temprano a la época; desde antes de nacer estaba desubicada, por eso fue que muy rápido encerraron su corazón en bóvedas de hierro llenando de óxido los empino y ahogando sus sentimientos herméticos. Sus émulos a seguir siempre fueron los que hacen mas daño, veían en la interpretación del mal el bien que justifica los medios, hicieron de los verdaderos cobardes sus héroes de turno, asesinos sin piedad ocuparon los pedestales y, a los justicieros los fueron desplazando y odiando, creyeron erróneamente que ser bueno es sinónimo de debilidad. Infundir terror mas que respeto era la consigna, fórmula infalible de los sátrapas canallas a los que el miedo les rinde culto : ¡Generación egotista a morir!

Un amigo (si es que se le puede llamar así), de esa clase de los viejos chupasangre pero un poquito mas culto y hasta educado (no se si por conveniencia), conoce algo de mi historia, ha tratado de seguirla paso a paso pero mi paso ha sido mas fino, desconfiado, sigiloso y cauteloso, es por esto que también mucho desconoce. Ha sido como un testigo silencioso al acecho, quizá esperando como negro gual de cabeza calva verme caer para alimentarse de mi carroña, y al ver que mi cerviz no se doblega aún ante la traición ni la mala intención de los que desean borrarme de la lista; me propuso ya impaciente, que le dejara escribir esos relatos de un muerto en vida como yo.

Yo casi nunca sonrío, cuándo lo hago, lo hago con el corazón y ese día de su propuesta reí, reí a carcajadas y no lo hice por burlarme de él, ni porque lo creo incapaz, por el contrario, pienso que si de escribir se trata, él es el indicado. Sonreí porque me imaginé dos cosas. La primera: Sus caras de susto y asombro al escuchar mis relatos, de seguro el sarcocele entrará a habitar en sus genitales. La segunda, es la sorpresa y la decepción que se llevará al escribirlos y saber que perdió el tiempo contando las consunciones de un don nadie ¡un pobre pelagatos!, además pienso que para hablar soy mas bien malito, hay silencios que no callan y son los escritos, escribiendo me defiendo mejor, así es como se debe hacer un `cuarto paso´, esa catarsis que saca al conocimiento las ideas reprimidas que en el papel no se borran ni son como la voz que se la lleva el viento.

-¡Al mal paso dale prisa!- decían mis abuelos y para no desanimar a mi `amigo´ le hice una contra propuesta  sin disimular mi sarcasmo, le dije que yo escribiría esos relatos de este muerto en vida y se los iría enviando uno por uno a mi tiempo y mi manera y él los corregiría ya en detalle de ortografía, semántica, puntuación, asonancias, tiempo, ritmo, eufonía, acentos y, tantas esas otras pendejadas que desaniman al lenguaje y aunque lo enriquezcan, alimentan a la vez la pereza intelectual de la cuál yo soy el soberano rey...

Hoy he empezado a enviarle el primero de ellos ...


sábado, 9 de enero de 2010

¡El Amor!


¡El Amor! ¿Qué es el Amor?

Yo podría dar un millón de respuestas y al terminar, dar otro millón mas. Podría también escribir palíndromos eternos sin descanso como un circulo vicioso explicando claramente de adelante hacía atrás, en reversa y viceversa, al derecho y al revés que es el amor; incluso daría de gabela algunas hipótesis con sus teorías; sumaría pentagramas, entelequias  acrósticos y hasta una rayuela para entretenernos mientras razonamos otros conceptos, y a los que quedaran insatisfechos y a disgusto, les encimaría un besito.

A veces pienso (lo digo por lo mal pensado que soy), que la verdadera respuesta de ese "bello mal", la tienen guardada en la caja de Pandora aquellos que no creen en el Amor, los que dicen que no existe,  que es un hechizo sin abracadabra, una broma de mal gusto.
Yo estoy casi seguro que los insípidos la encontraron y que es tan maravillosa esa respuesta, que se vuelven egoístas y no quieren compartirla con nadie, nos hacen creer que el Amor murió, o mejor dicho: ¡que nunca nació!, que esa palabra "Amor" con su causa y efecto fue un invento de un loquito que le gustaba dar muchos besos y abrazos para espantar la soledad. Ellos creen que si nos la dicen nosotros la gastaremos; usaremos tanto sus palabras que de seguro no habrá repuestos para reponerlas.

El Amor, al sentirlo hay que comunicarlo y vaciarlo en copas de cogñac, que a medida que se van llenando mágicamente crecen de tamaño, no se desbordan, ni se revientan; en el redondel mantienen caliente la pasión y en la boca mas estrecha conservan el aroma, son de cristal , tanto o mas fino que el de bacará

El amor al cerrar los ojos baila en un sueño abrazado a la ilusión y al abrirlos, besa eternamente una realidad.

¡El Amor!... ¿Qué es el Amor?

miércoles, 6 de enero de 2010

La sonrisa de DIOS.


Las hienas roban las sonrisas 
Por eso cuando sonríen
No saben hacerlo bien,
Parecen cencerros
Guiando al matadero

Cuando una sonrisa se roba
Se dejan dos de repuesto
Las hienas nunca lo hacen,
Si miras al cielo
 Dios nos regala una

domingo, 3 de enero de 2010

El calzoncillo negro


Ayer me traje unos calzoncillos nuevos

son de color negro 
Me dijeron que eran los mas sexys 
costaron $ 86.000 pesos 
algo así como 43 dólares o 30 euros 
la inversión vale la pena
no son ordinarios 
el ordinario soy yo.

La vendedora me dijo que tranquilo 
que tuviera confianza 
que incluso a ella le gustaría vérmelos puestos.
Con ese argumento me acabó de convencer
y  los compré.

Salí del almacén llevando en mi mano derecha
una bolsa también negra
y un montón de burlas a mis espaldas
¡No me importó!
-Cuándo la pasión y el amor
van por el mismo sendero
son los que al final ríen mejor-
Así habla Eros en los oídos del deseo.

Sólo tú me los verás puestos
antes que nos desnudemos
el día que vayamos a hacer el amor.
Ceñidos al sexo dibujaran para ti
un sueño que querrás vivir.
Ese día tu imagen viva
jamás se congelará en el recuerdo.

Yo oleré tu piel a jazmín de la noche
a ese perfume barato que imita al chanel,
de esos que venden pirata
y a crédito en las boutique.
En cada centímetro sembraré un ósculo
que hará germinar el perdón
por profanar lo sagrado
y será mi pecado bendecido
por Dios o por tu amor o por los dos...

Cerraré los ojos en cada beso
te pediré que por favor no tiembles
que yo lo haré por ti 
Soltarás yá sin aliento de tus manos
mis calzoncillos negros
esa será la señal de que cumplieron bien su misión...

Me dará miedo tocarte
temeré quebrar tu virginidad,
mis dedos como locas señales de tránsito
se desbordaran por tu cuerpo
no cumplirán con la ley del detente
ni del obediente.

Tu me dirás que ¡NO!
¡que no siga por favor!
Yo te miraré incrédulo
con un acertijo en mi deseo
y al mirar nuevamente
tus ojos 
tus labios 
tu cuerpo 
tu flor en celo...
ya no podrán detenerme
¡ni tus ruegos 
ni tus manos
ni tus miedos 
ni tus no!

viernes, 1 de enero de 2010

Un nuevo regalo


Ya no te puedo regalar arco iris
porque se los robaron los gays
para hacer trenzas de un solo color 

Ni puedo seguir cortando las horas
para que el tiempo se distraiga
echando en saco roto tu demora.

Puedo pedirle dos deseos
a un gnomo enamorado 
pero sé que los enterrará
dentro de una olla de barro
en los bosques del olvido.

Mejor será inventarme un nuevo regalo
que cambie la dirección del viento
y rasgue a jirones su eterno frío.