Vistas a la página totales

sábado, 30 de mayo de 2009

Que nada lo impida

Quisiera que no hubiera distancias 

Me gustaría guardarlas en un arcón

Hacer de él  tambor, que toque a redobles 

Llamar los guerreros que habitan en mí

Combatir con ellos contra el espacio y los tiempos

No quiero que más nada te aleje de mí

¡Ven, ven ya, que vencí en batalla!

¡Que no es mía la culpa!

Le digo a mi mano que esté quieta
Cuando va a tocar a tu puerta,
Pero no obedece,
Es necia como mi corazón.
Sé que  piensas que soy un tonto
Por querer donde no hay amor,
Pero no soy yo, es mi razón
Que al verte, pierde el control.
Sé que te enojas y me miras
-Con desprecio-
Cuando suplico uno solo de tus besos,
Pero no es mía la culpa, es de mi alma
Que necesita alimentarse en ellos.

Hago ejercicios para olvidarte:
Primero:
Cuento hasta diez para no pensarte 
Segundo:
Hasta cien para no soñarte.
Tercero :
Cierro los ojos para no desearte...

¡Y que va!
¡No vale nada, nada, nada!
¡Es inútil lograr lo que no se desea!
Sobre todo cuando mi conciencia sabe,
Que mi ser no quiere olvidarte.

El día

El día es un parpadeo de los ojos del tiempo

¡Me muero por besarte!


Todo era un misterio, desde el primer momento en que se llegaba y se abrían las puertas, un halo sosegado envolvía el ambiente, tocando en claroscuro cada rincón de la casa. Su luz intimista evocaba un fondo de un cuadro de Rembrandt, la esencialidad expresiva no necesitaba que los humanos la habitaran. El tragaluz y las sombras era el sello característico de la vivienda. Un olor a lavanda y pino silvestre, caduco y reprimido se aspiraba al entrar, tosigando levemente la garganta de partículas en polvo doradas, trasmutadas por el tiempo en un raro sabor a menta.

No eran común las visitas y menos de extraños que nada tenían que ver con su pasado. Por eso el enigma habitaba cabalmente como dueño absoluto de aquél lugar, los silencios eran su voz y los sonidos de la naturaleza al clarear el alba, sus cantos. En la noche,  los arrullos invitaban al letargo de lo incierto.
Dos amantes anónimos de la Internet se habían citado allí, debían cumplir una promesa hecha en la Red que registro la Web.Lo virtual iba camino a lo real...

Él, llegó primero, sus pies se habían tragado los kilómetros de la distancia, se le notaba la ansiedad a pesar de la aparente calma. 
Lo miro todo: un reloj jawaco que parecía no marcar el tiempo, el segundero tan lento como pasos de tortuga; un candelabro en lágrimas de Bacarat de luz tenue y perpetua... un soplo del viento que se colaba por las celosías de las ventanas limpiando de impurezas todo a su paso. 
Se detuvo en las escaleras de caracol, apoyando una de sus manos en el pomo del barandal, alzó su mirada queriendo alcanzar con ella, la entrada al cuarto principal con su alcoba labrada en madera de laurel negro, que según se cree, talló entrecruzada un antiguo dios del amor...

-¡Toc... toc... toc ...!-

Fueron tres toques que le devolvieron de la curiosidad a la realidad que llegaba. Aceleraron los latidos de su corazón que cabalgaba a la puerta que dejó entreabierta; volteó la mirada como de espanto y con su cuerpo dio dos, tres pasos, deteniéndose sin dejar de mirar fijamente la linea que lo separaba de la gloria...

Ella empujó suavemente la puerta que se fue abriendo lentamente como telón nuevo de una opera prima; asomó tímidamente la cabeza y una sonrisa nerviosa se dibujo en su rostro. Empezó a caminar la ya poca distancia que los separaba, el piso de carrara parecía de algodón, los pies le temblaban; y a él, que quieto, estoico e integro como una estatua estaba, también le temblaban pero las rodillas.

Frente a frente se quedaron mudos, ninguno de los dos se atrevía a romper la virginidad del silencio, éste era más elocuente que las palabras, no dejaban de mirarse... Ella, de uno de sus ojos le lanzó una estrella y él la recibió en los suyos con una lágrima...

-¡Me Muero por Besarte!- dijeron los dos a una sola voz, como una comunión cuando el silencio accedió a copular su misterio.

sábado, 23 de mayo de 2009

La Bíata


Lo tenía por costumbre, todas las noches se asomaba a la ventana: abría cuidadosamente las puertas, revisaba el dintel, ojeaba las jambas.
Casi siempre en las mañanas, llegaban hasta ella los toches a tocar a picotazos los vidrios, los marcos dejando en ellos sus huellas y despertándola con su algarabía. 
Se enojaba, los ahuyentaba a cortinazos manteniendo su ventana cerrada. 
Sólo como un ritual en las noches la abría, revisando que esos malditos pájaros de mal agüero no hubieran quebrado nada .

A esa hora, casi la medianoche, su mal genio había desaparecido; hasta se reía sola -maliciosa- de su pelea matinal con los toches. 
Acercaba su silla centenaria, aquella que había heredado de la abuela, se sentaba suspirando gemidos pausados, doblaba el brazo apoyando el codo en la baranda de madera y sosteniendo la cabeza con su mano. La habitual posición del pensador o del soñador.
Miraba al cielo por unos momentos, lo escudriñaba como queriendo encontrar en una estrella su alma, otras veces parecía rezar, pero era una especie de oración con enojo porque fruncía el entrecejo.
Pronto se cansaba de esta posición, era como si sus rezos, su oración no hubiesen sido escuchados y mucho menos haber podido encontrar en el cielo su alma .
Empezaba a mirar al suelo fijamente, como queriendo taladrarlo con sus grandes ojos negros; sólo volvía su mirada hacía la esquina cuando creía escuchar pasos que se acercaban, pero solo eran ecos fantasmas del viento incrustado en las grietas de los adoquines.
Cada vez que esto pasaba alcanzaba a escucharle un lamento, un ¡ay! lastimero escondido en uno de sus gestos .
La Bíata, la llamaban. A mi nunca me gusto que le dijeran así cuando se referían a ella en los corrillos especulando sobre el secreto que guardaba, y estoy seguro que ninguno estuvo siempre cerca -por lo mínimo- a la verdad. 
Nunca les hice buena cara a esos chismosos y cuando me veían llegar se callaban o cambiaban de tema.
Yo la llamaba la Reina de los ojos deliciosos, eran como de lechuza o mas bien de novilla, como los ojos de la diosa Hera. A pesar de sus años no había perdido el brillo en su mirada y esto no es normal en una bíata, por eso me disgustaba que le dijeran así.

Había envejecido con dignidad, como duermen y envejecen los de conciencia limpia, tranquila; con esa belleza que se resiste a los años y no le hacen mella, el tiempo no la perturba y las arrugas se avergüenzan de poblar su rostro; se van a buscar otros mas amargos, las pocas arrugas que tenía le daban ese toque sensual que despierta de inmediato a la pasión, un matiz de rojo carmesí aún estaba virgen en sus labios.

Les confieso, que aunque me doblaba en edad o mas, me enamoré locamente de ella... yo, testigo visor de sus noches de contemplación, desbordaba en delirios y era mi sueño acercarme -así fuera una sola vez- a olerle su perfume, a embriagarme de su aroma.
Una noche me resolví y en esos locos frenesís que da la juventud, arrebatado le escribí un poema. Me acerque sigilosamente a su casa y por debajo de la hendija de su puerta lo lancé . En el le decía: que en sus ojos yo había encontrado esa estrella donde estaba su alma y la mía, que yo rezaba a la par con sus labios las mismas oraciones y que también fruncía el ceño porque el eco de mis súplicas no tenían respuestas, que yo odiaba a Dios y al Diablo por sentirla tan lejos y tan cerca,  tan mía y tan ajena ... 
Muchas cosas mas le dije pero por respeto a ella y a mi pasión desmedida, las callo, las guardo sumándolas a su secreto.

Esa noche no abrió la ventana, no se asomó. Me era imposible creerlo, era mas puntual que el reloj del tiempo, nunca faltó a su ritual, pero esa noche si... la siguiente también y la otra noche fue eterna mi espera...

Doblan las campanas, dicen que llevan a la Bella al cementerio, la encontraron muerta después de tres días, como cosa rara no olía a muerto, un perfume de bosques invadía su cuarto;  acostada en su cama sonreía, sus grandes ojos negros estaban entrecerrados y sus manos apretaban una carta contra su pecho muy cerca a su corazón ...

Han pasado muchos años, siento que la parca me respira en la nuca, pero mientras viva no dejaré mi ritual de asomarme a la ventana a buscar en el cielo una estrella que se llevó mi alma.

Tristeza... más de ti














Y esta tristeza que vomita 
Se cuela por el cedazo de miserias
Pasa lo más fino 
Filoso dolor rasga  
Estorba 
Incomoda 
Fastidia 
Da asco pensar como ella piensa 
Se impregna 
Se adhiere 
Se inunda de baba
Hasta en los últimos rescoldos de ser y piel 
Caníbal de sonrisas 
Glotona de alegrías 
Le enojan los arco iris 
Se traga las miradas que brillan 
Las ilusiones que cabalgan
Corta el aliento 
Ahoga suspiros 
Despluma las alas de todo lo que vuela 
Siempre restan sus matemáticas 
Divide y suma
Sólo lo que le conviene.

Tristeza eres Dueña 
Ama y Señora 
Knut de castigo
Para quién se rebela 

Un día de estos 
No muy lejano 
Te haré un drenaje...
Y en un sólo tiro
Me darás 
la Libertad.

los hijos

Los hijos se beben a las Madres
A tragos cortos 
A tragos largos 
Dobles y sencillos 
Llenos rebozados 
Su insaciable sed los acompaña hasta la vejez
Sin darse cuenta
Que Ella también,
De Ellos tiene sed.

Esa Voz

¡Oh Dios, si el silencio es tu voz...
no me hables mas que estoy cansado de escucharte!

viernes, 22 de mayo de 2009

Un problema

Es de gran devoción hacer poesía pura
De vocación nivelar los sonetos
En versos de amor, de odio y de ternura
O de lamentos si quedan boquinetos 

Hay veces quiero botar a la basura
Métricas, ritmo y endecasílabos,
Molestan demasiado cuando escribo
De mi poesía sus llantos y amargura 

Sin desfallecer jamás en lo mismo
Siempre debes insistir mi amigo
Lo dijo mi problema con la poesía.

Debes conocer de sus reglas -decía-
Lo que la  libera de su hermetismo
Así se acaben ellas, o ellas contigo.

Mil gestos


Mil gestos vi en tu rostro
Cuando el adiós se fue
De rodillas se postró
La esperanza del ayer.

¡Te fuíste! gritó mi alma
-¡No volverás a mí, lo sé!-
Dijo perdida la calma
Incrédula de amor y Fe.

¡Hola!


Te estuve llamando
Y el teléfono repicó, repicó y repicó...
¡Que desespero!
Mis ojos daban vueltas por sus órbitas 

El Ring-ring de tu aparato
Fue muy claro,
Hizo las veces de tu voz:
¡No estoy! ¡No estoy! ¡No estoy!

Insistentemente me lo decía
Y mi corazón que se trepó a mis oídos,
No quería entender.
Si hubiese hecho
Desde un teléfono público mis llamadas,
Lo hubiera reventado contra la cabina
¡Crash!

Deseaba oírte.

Mi alma enredada en su esperanza
Creía con ansiedad que
Al antónimo de sus lágrimas:
Tu sonrisa, iba a escuchar...

Todavía del todo,
No dudaba de tu amor 
¡Pero no, es verdad!
¡Te fuiste, te fuiste y ya!

Me convertiste en otro más
De los que no creían
En el final de los comienzos.
Convencido de ello,
Crédulo estoy de que...
Tu adiós fue verdad 

Nuevamente este equivocado
Le da la razón a los sabios:
Me engaño para aprender
Que todo viene y todo va
Y que de seguro, otra vez,
Me volveré a equivocar.

lunes, 18 de mayo de 2009

Los poetas no mueren


Los poetas no mueren, se trasforman que es otra cosa. 
Algunas veces, divagan como fantasmas por sus versos antes de convertirse -después del último suspiro- en una rosa, en un sueño que baila o en un duende que enamora.
La naturaleza les dio ese poder porque están hechos con los primeros polvos del Big-bang, esa primera explosión fue el hálito divino que los lanzó a la eternidad.

Los poetas no mueren, parecen que estuvieran muertos cuando agonizan, pero no es así; es sólo que están cambiando de piel, se regeneran al instante como las colas de las lagartijas, las estrellas de mar, los tentáculos de los pulpos, el axolotl Cortaziano para camuflarse entre los vivos.

¿Por qué lo hacen? ¿Por qué transformarse, regenerar y camuflarse? 
¡Pues pa´que no los jodan más! 

Les llegó la hora de hacer lo que siempre quisieron y aprovechan -con la tal muerte- la oportunidad. 
Es un pacto secreto genético entre la parca y ellos: Ellos fingen que mueren y convencen a el todo mundo para no poner en ridículo a la muerte, y la muerte se vuelve su cómplice, para que ellos hagan por siempre ¡lo que les dé la gana! ¡hasta invisibles pueden ser si así lo quieren! 
Tienen derecho a entrar a todas partes, sin pedir permisos y a cualquier hora como lo hacen sus versos,  No-cover y en V.I.P.
¡Los poetas no mueren! mucho menos este, llamado MARIO BENEDETTI.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El Balance.

Empecé a esforzarme acomodando mi sonrisa, de tanta dicha que tenía no me cabía en la cara, desdibujaba mis gestos, no debía incomodarme pero lo hacía, lo mas racional era ajustarla en su medida normal. 
Hice varios intentos, incluso le ayude con mis manos, pero los Ja ja ja ja´s salían a borbotones, la risa se apoderó de mi rostro.

Traté de encontrar la razón a tanta felicidad, el éxtasis no me dejaba concentrarme, solo sabía con seguridad que eran mas las desventajas, que las ventajas para estar triste, que para ser feliz. Pero, ahí estaba una sonrisa que no me cabía en la cara, no podía hacer nada para alejarla, me parecía al bobo del pueblo riendo, riendo sin saber porqué, ni pudiendo parar de reír

No se después, porque me fui sintiendo culpable. La risa se tornó nerviosa, tanta alegría no es normal sin justa causa y mucho menos en los humanos enseñados a espantar la dicha a patadas. Algo de ella los incomoda, cuando se ven así sienten envidia de si mismos. Es como ganarnos la lotería y que nos de miedo ir a cobrarla; por eso dicen que la risa es remedio infalible, porque saben que estamos enfermos.

De todas maneras lo mejor fue hacer un balance, de pronto ahí estaban las claves de la felicidad. Debe haber un motivo para que una carcajada aparezca así no mas, de pronto es un 'flash dance' tardío como lo llaman o como dice el refrán: "El que ríe solo de sus picardías se acuerda"; lo malo era que no recordaba ninguna.

Primero que todo no soy rico ni millonario, tengo mucho dinero pero para conseguir, y si lo fuera y lo tuviera, eso no es suficiente para ser feliz.
Segundo, aunque el amor esta ahí, unas veces activo otras en 'stand by'... yo quiero más porque de ello soy muy ambicioso.
Tercero, la salud no es la mejor, los años no vienen solos y los achaques hacen mella; estoy en la edad del cóndor: Con dolor aquí... con dolor allá...
Cuarto, las deudas están a montones, desde que se adquieren embargan por anticipado la tranquilidad. Los recibos, las letras junto a los acreedores no dan espera y acosan mas que un parto provocado.
Quinto, ¡No hay Quinto malo como dice el dicho! y ese punto es la realidad, el que pone los pies en la tierra ¡Soy Humano! imperfecto hasta los tuétanos y en esto de reír nos diferenciamos de los animales, pero nos duele ser felices. Si nos sabemos alegres debe ser porque en algo somos culpables y algún delito hemos cometido, el mismo destino y sus implacables leyes nos castigan por eso. 
Desde un principio nos sentenciaron a ganarnos el pan con el sudor de la frente y a parir la alegría con dolor... Lo mejor es seguir haciéndonos los tontos cuando una sonrisa cubra EL rostro, no vaya a ser que nos cobren por ventanilla tantos Ja ja ja ja´s.

Definitivamente tenemos que aprender a vivir con aquella filosofía de Garrick (famoso actor de Inglaterra) y es que en esta vida es mejor Reír Llorando para curarnos en salud y que la garúa de las espontáneas alegrías nos coja siempre confesados.

martes, 5 de mayo de 2009

El inventario


Una zozobra que no puedo con ella, pesa más que mi conciencia. El Sol entra por la ventana como pintando las baldosas, pero tengo frío. Al frente mío hay un reloj que no marca las horas, se canso de seguir el juego al tiempo, no quiere mas ser su juez y su verdugo.
Las mismas paredes me miran o mas bien yo las miro, no me dicen nada, son mudas, pero yo siento que me hablan, como me hablan estas malditas ganas de todo y de nada. Dualidad dicen algunos que se llama, otros la llaman incertidumbre, los mas cultos angustia existencial, los soñadores desilusión, los poetas desencanto,  yo las bautizo: ¡Fracaso! 

El inventario de mis posesiones me caben en los bolsillos... Son mis manos cuando las meto dentro de ellos a reblujar lo que está perdido. 

Hay algo que aún está en mi memoria, un deseo que asesinó el presente porque no quiso que el futuro lo vistiera de gala.

Alguien alguna vez me dijo con desprecio: -Las palabras no tienen dueño ¿A quién les pertenecen? ¿quién puede decir que son mías? ¿Será Shakespeare, Cervantes, Victor Hugo, Dante, Neruda, Ruben Dario,  Benedetti sus amos? ¡Mentira! Ellos sólo han sido unos sirvientes del lenguaje, el Idioma se las ha prestad, no son propiedad privada de nadie, las palabras están ahí, las tomas o las dejas, son como la felicidad o la miseria, son opcionales-
Lo que sí hacen los elegidos essellarlas, darles una marca especial como a los esclavos, distinguirlas de las otras porque las acompañan mejor, hacenn de ellas buenos compañeros de viaje aunque el camino esté  empedrado. 
Las palabras son como la vida, ni siendo tuya te pertenece; las palabras y la vida son las únicas posesiones que se resisten a las cadenas, si las encierras o las callas se vuelan por las rendijas y hablan hasta por los codos; ni la luz, ni la sombras las detienen, trasforman la materia a través de la mente en sueños y libertad.

Pero yo no quería hablar de las palabras y mucho menos de sus latidos aunque sean inevitables. 
Cuando uno habla de ellas se enreda con los cables como dice una amiga mía. Yo lo que quería era renegar de este momento, de decir algo con ironía, con ira; de gritar mi inconformidad, de hacer un inventario con mis checheres, de lo que me rodea; como por ejemplo de éstos muebles: Son seis estilo Ingles de madera en puro guayacán, forrados sus asientos en tela con dibujos de arabescos, pintados con laca China y que yo con mis propias manos taponé en barniz. Rodean uniformemente una mesa circular del mismo material y tiene en el centro una bandeja tallada en plata...
Hoy los echaré al fuego junto al bufete y todo lo demás, incluso con lo que tengo en los bolsillos y aquél cansado reloj que no marca las horas... Haré candela con mi inventario.

lunes, 4 de mayo de 2009

Uno dos tres... un dos tres... un dos tres...


Hay silencios que son elocuentes,
Que no callan, y cuando hablan
Dibujan en la mente siluetas de pecado. 
Sus voces son una orden,
Sus palabras bendición o condena.

Eslabones de pétalos en cadenas de flores
Aprietan, ahogan, dan respiración boca a boca al besar.
Tiempo de vals danzan en el salón... 
Uno dos tres... un dos tres... un dos tres...

Cuando La Mar busca la calma
Se oculta en unos ojos, 
El abrazo de su mirada
Duerme sus furias. 
De azul se pintan
Las verdes esperanzas, 
Del dorado de sus cabellos
Los caminos del destino.

El Sol que se cobija en el horizonte
pide permiso para hacerse noche.
El Silencio es mujer y una es la dueña 
Lo sabe la Luna, ella es su cómplice...
Uno dos tres... un dos tres... un dos tres...

Dicen que lo más parecido a Dios 
Es el Silencio porque es su esencia.
Entonces pregunto:
¿Amarte con adoración como lo hago será pecado? 
Sí es así ¡debo ser castigado!: 
Dame un desdén silencioso
como cadena perpetua, 
De las azules aguas
De La Mar en tus ojos
Desata la furia en calma
Ahoga la pasión y el deseo
Y, a este amor... 
¡Dile al Sol que lo sepulte en el horizonte! 
La noche no dirá nada
Y la Luna como siempre... 
Será su cómplice... 

Uno dos tres... un dos tres... un dos tres...

Sin nada.

Cuando es el dolor la voz del alma y la tristeza la cara de ella; hay un grito hondo, que ensordece el espíritu.
Así estoy, hoy; con ese grito silencioso en el interior, destrozando las venas de la conciencia, rasgando a retazos sin compasión la sutil áurea de mi alrededor .
¡No deseo nada! la desilusión es mi dueña, le entrego todo, para que luchar si el destino es más fuerte que yo.
Quisé dar un paso alto y olvidé que mis pies no tenían alas. Caí al vacío, en ese fondo que experimenta el culpable cuando le sentencian condena.
De la esperanza no quiero dudar, eso me consuela; lo malo es que tampoco deseo creer en ella, eso me desespera. Pero, es un desespero sin tormenta, de truenos secos, es como un mar de aguas quietas, así, sin vida, sin sal, verdinegro; que se estanca, sin drenaje, que se pudre igual como se pudren los frutos que del árbol caen.
Hay veces o casi siempre,  envidío a los suicídas; parece que ellos no dudaron y si lo hicieron no fue por más tiempo que nosotros; de un tajo, así, sin rodeos, cortaron su aliento sin necesidad de escribir tantas pendejadas como estas que estoy escribiendo hoy.

Tres palabras.

No puedo dormir,
Una pesadilla amenaza mi sueño.
Bebe el insomnio de lo que me separa de ti

Son tres palabras que encadenan tu silencio:
La primera palabra es corta,
Tiene dos letras,
La que le sigue igual,
La tercera una más

Si presas aún las callas,
Será mi vida quien las reclama;
Si les das la libertad...
Arrodillado te daré mi alma.

domingo, 3 de mayo de 2009

El Bordado.

Pescando la ilusión en mares de fantasía ,
Dos quejas, un grito y un amor oculto
Desgarran el tejido, dañan su red.

No lamenta el pescador lo que al fondo se fue,
Quejas, gritos, desamor, llanto son el culto
Llenan hasta derramar su alma vacía.

Noches,días, luz, sombras se pintan de espanto
Cuando en brazos levanta al cielo su pena.
Es la red rota la que aflige su canto
Aquella que con besos bordó una sirena .

¿Poesía?

¡Poesía!
Poesía mía,
poesía maldita,
poesía bendita...

¿Qué me hace pelear con Vos?
¿La incapacidad de escribirte mejor?
 ¿La amargura prosaica que tienen mis malos y cursis versos?

¡Oh mi diosa poeta!
Mediocre inspiración aleja de mi
¡Lléname de tu mentira,
Lléname de tu verdad!
¡Dame de tu mundo de sueños,
De tus delirios,
Hazme vasallo,
Perro fiel,
Celoso guardián ,
Esclavo del serrallo,
Eunuco de tu Harén!
Castígame con tus fantasías
Trasmuta en mi tus insomnios,
Golpea mis mejillas con el guante blanco de tus versos,
Desafiame a duelo si lo deseas,
Más, por favor...
No te alejes de mí.

viernes, 1 de mayo de 2009

Por donde debo empezar...


¿Por donde debo empezar
a inventar el como olvidar?

¿Como nublar la razón
sin callar la cordura?

¿Que paso debo dar primero
para que la locura
no sea más mi dueña?

¿A donde debo ir?
¿Con quién hablar?
¿Que distancias recorrer?
¿Cuantas pesadillas más gritar?

Atravesando ojales de filoso puñal
ensarto preguntas con hilos de esparto.

Marañas enredan respuestas,
una a una las cosen donde no las hay.

Quiéreme siempre.


Que bueno sería que se te olvidara olvidar, sobre todo que "el olvidarme", no tenga cupo en tu pensamiento.
Que bueno sería Corazón mío, que en tu mente no hubiese un solo rincón donde se pueda ocultar el olvido.
Que bueno sería Vida mía, que sólo yo pudiera ocupar cada espacio de tus infinitos.
Que bueno sería Cielo mío, que el recuerdo y la memoria estuvieran tatuados con nuestras imágenes, y con cada uno de los besos de distintos colores, inventando nuevos arco iris.
Que bueno sería Alma mía, que aquellas palabras que un día me dijiste: -¡Quiéreme siempre!- se cumplieran en ti también como lo hago con las de: -¡No me olvides!-

Hay veces que los días se voltean al revés, se paran en las pestañas, hacen malabares, muecas, mala cara. Al aliento lo desbaratan y el desgano se los traga; quedan hechos una piltrafa y es ahí cuando el Reino del desencanto toma posesión. 

El Sol quema tanto como el frío y se le empiezan a ver las costuras como a éstas líneas. 
La Luna se esconde detrás de nubes negras tratando de remendar lo descocido, pero es muy tarde para enmendar lo que hecho, hecho está; y ya, sin remedio, cansados y aburridos de darle patadas al tiempo... día, sol y luna se ponen a jugar al tute con los sentimientos dolidos.

Dicen que el desaliento es el arma más poderosa y la más valiosa del Diablo, con ella vence a los hombres y le gana la pelea a Dios. Jamás la pone en subasta, es tan alto el precio que sólo él sabe quién puede pagarlo. 
Yo me inventé una fórmula para despistar al enemigo ya que no puedo vencerlo, pero tú tienes que ayudarme:
Cada vez que lleguen esos días con su aliento hecho trizas, tiremos esa suerte al cara y cruz. Si cae cara, ganamos; si cae cruz,  pierde él.
Disfracemos la rutina con máscaras de Carnaval ¡bailemos! ¡ olvídate de olvidarme! y... "Siempre, quiéreme siempre... tanto... como yo a ti. Nunca, nunca me olvides; dime, dime que sí... "
(Como dice la canción, ¿Ok?)