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Mostrando las entradas de junio, 2017

Tú y yo

(Dibujo: Passofinno)
Tú y yo, nubes negras, desatando lágrimas como lluvias de cielo gris. Llegamos llorando huérfanos sin nadie  para amarnos entre el odio y la pasión. De pobreza y esperanza, de miseria e ilusión son las raíces aferradas al ser como la mala hierba. Tú y yo, al abrigo en rebaño ajeno, de abrazos y besos y heridas en la espalda. Aún estamos aquí sin ser el ave Fénix que renace en cenizas porque el viento en contra se llevó su fuego. Tú y yo que somos dos en uno sumando tres para ser diez, las únicas matemáticas que son exactas, pues nacen del vástago que al sumar cinco no se equivoca. Ahí estás, con el ceño fruncido donde la ira dibuja las líneas de la angustia. Ahí estoy yo como si fuera un bonsái que solo florece de impotencia. Tú me amas como yo te amo, pretendiendo querer entre buenos recuerdos e imposibles olvidos.  Tú eres polo a tierra no quieres volar, las alas son para las aves que siempre se alejan y cuando regresan vuelven y se van... Yo soy un habitante solitar…

Llegan lentos

(Foto: Passofinno) Son sus pasos, llegan lentos, trae en ellos la misma duda que le embarga; toca a la puerta, prefiere el ¡toc - toc! al ¡ding - dong!, sus manos tienen el afán que le negó a sus pasos. Yo no tengo dudas, sé que me dirá y sé que hablará de aquellas cosas que fueron y ya no serán. Escucharé en silencio porque mi voz tendrá enredadas las palabras. Se acabará su duda y empezará la mía con un ¿por qué? No sabré que hacer con las lágrimas si esconderlas y negarlas o ahogarme en ellas cuando no me vea. No sabré que hacer con la vida si andar como un fantasma o enloquecer en pesadillas. No toques a la puerta, retrocedan tus pasos; mira como regreso al pasado y no cometo el pecado que me arranca de tu vida.