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viernes, 31 de julio de 2009

¡Crash!


Se tejía en pensamientos
De puntadas la esperanza
La rueca de la ilusión
Hilaba fino los sueños.

La estupidez de la ansiedad
 Hería al dedo sin dedal
Fue la inadvertida señal
De venir dolor y olvido.

De fuego bordó los orillos
En farfolla lo estamparon 
A la talla quedó el traje
Perfecto fue el disfraz.

El arlequín de mil colores
Disimula bien las lágrimas...

Ya la rueca no hila,
La quebré en mil pedazos
Como lo hago con este poema:
¡Crash!
.

domingo, 26 de julio de 2009

Hoy caminé...


Hoy caminé
Con los ojos cerrados
Le aposté a la voluntad, mi suerte
El destino se quería embolatar
A todo o nada,  por eso me arriesgué

La verdad era que el olor del perfume
Me guíaba para ganar la apuesta
Si algo fallaba, estaba dispuesto
A utilizar todas mis mañas
No quería tropezar

Las trampas estaban a la orden del día
las zancadillas las ensayé mil veces
Hasta fingí un paro cardíaco
-por si las moscas-
Si iba perdiendo, tendría otro chance.

Una y otra vez me repetí a mi mismo:
-"Mi mismo": ¡tienes que ganar!-

Sin mañas, sin zancadillas, sin paros
Con los ojos cerrados
Y el olor de tu perfume... 

¡Gané!

sábado, 25 de julio de 2009

Cuernos de Luna


Era habitual, cada vez que pasaba cerca de la cañada sentía que algo volaba sobre mi rozando con manos suaves mi cabeza. Yo intentaba agacharme, cerraba los ojos y el miedo me dejaba quieto como una estoica figura, no me atrevía a moverme y menos aún de alzar la mirada, creía que si de pronto lo hacía me convertirían en una estatua de sal.

Cuando, al leve zumbido que acompañaba un tintineo de abalorios de cristales de swarovski se los iba tragando el eco del viento, veía en ello la señal de que ya podía moverme y abrir los ojos. Imágenes de pequeños destellos iguales a chispas de diamantes caían a mi alrededor como gotas de lluvia y un olor sensual , silvestre y desnudo se apoderaba de mis sentidos rezumando los más hondos pecados.

Eran casi las doce de la noche, todos los fines de mes ese era mi paso obligado para llegar a mi refugio: Un camino bordeado de jazmines de la noche que emanan un extraño perfume de inquietud y sosiego, de almizcleña dual, y se mueven danzando con los aires como si fueran fantasmas alegres; parecen hacer venias con sus ramas invitando con los dedos de sus hojas a caminar el sendero.

A la mayoría de los habitantes de este lugar les da miedo cruzar después de esas horas, preferían dar un rodeo largo y fatigoso monte arriba así se tarden más en llegar a sus hogares. A mi también me da miedo pero me arriesgaba, me había acostumbrado desde niño al peligro, a lo misterioso y a lo extraño, además lo que sentía después de que ese "algo" volaba sobre mí se me había convertido en un vicio, necesitaba aspirar ese perfume del deseo.

Contaba los días con ansiedad, mi ábaco los asaltaba de dos en dos, les robaba un día de por medio para que el tiempo del mes trascurriera en su ciclo más ligero; al llegar al 30 o el 31 -si era la ocasión- brincaba la canalita acosando las horas, empujando los minutos, arreando los segundos sin parar. Llegado el momento emprendía la marcha, cogía la trocha y llegaba al camino embrujado donde corazón y miedo,  ansiedad y deseo galopaban con paso fino. Cuando me acercaba al lugar exacto donde ese "algo", las piernas se debilitaban, las rodillas como canilleras empezaban a temblar... 

Está vez estaba dispuesto a no cerrar los ojos, ni agacharme, ni a quedarme quieto; iba decidido a descubrir el tal misterio y a confirmar mis dudas, estaba casi seguro que una mujer era la dueña del aroma, porque  fuera de volar, también bailaba en las nubes.

Dicho y hecho, en lo habitual no falló, llegó puntual, lo único que cambio fue mi actitud ¡Que Mujer Dios mío! no estaba equivocado, me petrifiqué al mirarla; hasta se me había quitado el temor de ser una estatua de sal, ya no temía a nada de lo que pudiera pasarme, me dispuse a beber de su hechizo, a embriagarme de su encanto, de hoy en adelante sería su esclavo... o su amo.

Detenida en su escoba desafiaba a la gravedad, sonreía como castañuelas de Tuna; su hermosa cabellera, abundante y pelirroja se movía inquieta, dibujando en su enmarañado pelo siluetas de Hadas que la peinaban y despeinaban al antojo; su ancho sombrero puntiagudo  en terciopelo negro, le hacía caer un ala en la frente dándole un aire de mas coquetería, era la bruja mas sensual que habían visto mis ojos, mis arrebatados instintos babeaban de ganas desprendiéndose de los moldes. Traía puesto un corsé café mosquil ceñido a la cintura con los senos al descubierto, aquí tuve que coger aliento... Cuando le vi el rostro no lo pude describir, era tan hermoso que hacerlo con palabras es faltar a la verdad; y ahora, sus senos, me dolía el alma de solo verlos, firmes, moldeados como cuernos de luna con sus pezones listos a embestir.

Le repasé de pies a cabeza, me embelesé en sus poros, le conté sus lunares, le dí un millón de besos con mis ojos. Ella no dejaba de sonreír, encogió sus pies abrazándolos al palo de su escoba, la moldura de sus piernas semidesnudas alimentaron más mis deseos salvajes que viajaban velozmente por sus curvas buscando llegar con afán a la meta de la dicha y el contento , donde mi boca anhelaba calmar su sed...

No recuerdo más que pasó esa noche, desperté al otro día cansado y sonriente en medio de un jardín donde estaban floreciendo las "bella a las once". Una corte de capachos, camelias, gladiolos, orquídeas, pensamientos y azahares, dos rosas y una azucena hacían del entorno mas colorido; dejaban ver por el suelo un amuleto de bisutería con sus cuentas de nácar y muranos rotas, chispitas de cristal de swarovski brillando por todas partes... Mi piel tenía ese perfume silvestre desnudo impreso con un tatuaje en la espalda, unas marcas como arañazos que dibujaban la estrella de David...

viernes, 24 de julio de 2009

Dos rosas una azucena


En la almena 

Entre merlon y merlon

De mi castillo de ilusiones,

He puesto dos rosas

Una azucena...


Cuando llegues en la noche

Me encontrarás despierto... 


Debes traer las flores.

martes, 21 de julio de 2009

¿Cuál Amor?


Quiero peinar al desencanto

Darle buena cara

Pero no se deja 

Por mas que intento

No rompe su voto de silencio 

 ¿Que hago con esta tristeza?

Si me visto elegante

Se disfraza de corbata 

No quiere cerrar heridas,

-Por el contrario-

 Deja sus venas abiertas 

¿Como será uno matarse?...

Quién me ama

 Dice que me lance al metro

Será una muerte segura ...

A mi me parece

Que es más sofisticado

Pegarse un tiro.

Cuando pienso en el amor

El suicidio se aleja al instante,

Después retorna con una pregunta:

¿Cuál Amor?

Sé que te escondes...


Sé que te escondes

En ese haiku Gigante

Al que olvidaron

Poner puertas...


De reojo te vi

Cuando cerca pasé.


¡He vuelto!


He vuelto
Como una sombra en la maraña, ojeando ceñudo como el águila a quiénes están falsificando los arco iris.
De negro visten mis atavíos, voy a pisar mas fino que de costumbre.
He nacido en muchos siglos, todas las épocas conocen de mis muertes ¡Soy Alfa, soy Omega de yo mismo!

¡He vuelto!
Buscando el beso perdido, el que se extravió en los labios; los abrazos en los círculos invisibles, las miradas que se esconden detrás de una pantalla; las ganas de destrozarlo todo, los impulsos contenidos, los arrebatos hechos flores...

¡He vuelto!

A decirte que te quiero con un aliento suicida, sin corazón atravesado por flechas de cupido; a dar testimonio nuevamente de lo dicho, a decirte que te amo sin pena ni rubores delante de mil y un cibernauta, con mas formas en las palabras y el mismo sinónimo en su significado.

He vuelto
Con una poesía nueva que se alimenta como la antigua de sueños e ilusiones pero no cree en dragones que echan fuego con la lengua.
¡Aquí estoy! mírame por los cuatro rincones, siente mi respiración en el centro... si metes el dedo en la Internet : ¡Me chuzarás los ojos!

¡He vuelto y qué!

Una vez mas me le escapo al Can Cerbero de uno de los círculos de Dante; tu amor es mas llamativo que mi infierno, no hay Hades que se le compare, me gustan más tus llamas, mi carcelero tendrá que esperarme un poco mas, si es que vuelve a atraparme... sólo me estorba este grillete que no pude romper cuando reventé mi cadena...¡Córtalo... córtalo ya!

viernes, 3 de julio de 2009

¡Adiós!


Los adioses tienen el poder de volar. La sola palabra adiós -cuando se pronuncia- suena a cristales rotos; es como si unas alas alzaran el vuelo mientras se les caen las plumas como lágrimas de bacarat, pero qure no regresan a recogerlas, saben que están hechas pedazos.

Llorar la despedida impulsa los vuelos sin mirar atrás, no hay marcha con reversa.
Decir adiós rompe todas las normas, a veces son los ojos los que se encargan de decir ese adiós. 
Otras veces son las palmas abiertas mostrando las lineas de la vida, ciclos vitales. 
Mis adioses en las despedidas los doy de espalda, si miro de frente no me voy.

El adiós duele -eso es cierto- y duele más cuándo se le dice adiós a un fantasma, se despide de una ilusión o de un sueño; pero lo acompañará por siempre un dolor que no se calma, una lágrima dispuesta y un ¡ay! como saeta atravesada en el corazón; esos adioses que no vuelven con caminos que nunca alcanzan el horizonte, son los que en verdad duelen.

¡Adiós!
Es hoy la palabra que no se esconde.
Un ósculo que quiso ser rebelde
Y profanar lo sagrado.
Una huella que se borra,
Una memoria sin voz,
Una rosa negra como testimonio
Una ingratitud como tirano
Un olvido que venció... 
¡Adiós es la palabra clave!