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miércoles, 15 de diciembre de 2010

¡diantres!


Sustantivo masculino, también interjección gramatical que expresa una voz por alguna impresión súbita, un asombro.
-¡diantres!-, suena mejor que ¡dianches!, su sinónimo en el diccionario. Para mí siempre ha sido un lindo anatema, asexuado y en plural nunca en singular, así es más contundente : ¡diantres!

¿Dije lindo anatema ? ¿lindo?.... no me retracto, lo sostengo como príapo en acción, no hay marcha atrás. Hay maldiciones que según la forma de decirlas se tornan bellas, ¡diantres! es una de ellas.... sí, sí, ya sé que es una interjección, no estoy sordo, no estoy loco (?), ni soy taparo, ni soy tonto ( bueno, tal vez un poco), pero para mi es una hermosa ambigüedad como es también una hermosa anáfora las gemelas de no estoy; no estoy , ni soy, ni soy.

No sé porque hoy me levanté con esta palabra entre oído y oído como taladrando con odio el cacumen dormido; incluso, al tratar de despertar en la mañana pensé zonzamente que esa palabra arcaica no existía, que me la había inventado en el sueño hipnagógico de la noche anterior. Tuve la vaga sensación que hasta yo me había escapado de uno de mis mundos paralelos con ella debajo el brazo, -¡ diantres, me están buscando los cuasi marcianos!- exclamé asustado. Pero no,es verdad, si existe y no me están buscando, y ya sé porqué la he estado masticando, digiriendo todo el día como un dulce bocado. Sencillamente ahora recuerdo que desde muy niño ha estado agazapada entre el sotavento del subconsciente y el mesmerismo lenguaje, mas exactamente en un lugar que se llama catarsis retro impúber de donde salen (de vez en cuando), las ideas reprimidas.

¿Mesmerismo? ¿ en verdad dije mesmerismo?... ¿ será por lo de Batman el hombre murciélago, `Mangani-pamba-Neeta´?... huumm.... debe ser...

-¡diantres, me estoy yendo por la tangente!-

Recapitulemos:

En los tebeos de Batman y Robin (yo los conocí como historietas de aventuras o revistas de caricaturas. Me vine a dar cuenta que les decían tebeos cuando en cierta ocasión hablé de ellos con una española por Internet  Pensé que se burlaba de mi al decirme "tebeo", no sabía por donde podía estarme "viendo" si yo no uso webcams).... me perdí....¿en donde íbamos?....

-¡diantres, me estoy yendo nuevamente por las ramas!-

-¡Acción!-

Decía que, cuando leía las revistas de aventuras de Batman y Robin.... o ¿era la de Superman o las de Archie ?. No recuerdo bien, creo que eran todas. En cada una de ellas era muy frecuente encontrar esa palabra escrita en las nubes donde eran atrapadas las letras de los diálogos, ¡ si saben de cuáles nubes les hablo ?... ¿sí?...¡exacto, de esas mismas!, no las confundan con los diacríticos por favor ¿o.k. ?

Siempre he querido hacer algo con este tozudo diablo. Quizá un cuento fantasma de esos que se evaporan cuando le pones FIN como última palabra, o una canción donde el cantor sea un rockero extraterrestre de piel azul como los unicornios. Me podría arriesgar también con una crónica anunciada, acéfala de tiempo y geografía en el averno, pero con una novela jamás, se volvería como una película de ciencia ficción.
Hablando de diablos, se me estaba olvidando que hoy apenas me desayuné que diantre significa diablo, ¡por Dios que no lo sabía, lo juro por mi Madre que es lo mas sagrado!... Sin embargo: ¡diantres! me sigue gustando, no deja de ser un lindo eufemismo.

-¡diantres, me empezó a doler un diente!-, debe ser por prosodia de eufonías o porque en verdad me lastimé al pronunciar con arrebato bruxismo tantas veces :¡diantres! ,¡Huy, me duele!

"Nadie puede sentirse como en casa en su propio cielo hasta que no haya aprendido a estarlo en su propio infierno " ( Lewis F. Presnall ).

¿ Será verdad?...." La miseria es opcional, se toma o se deja", esto también lo dice él. Lo único que sé en estos momentos es que un dolor de diente es el dolor del condenado, mejor voy a empezar de una vez por todas a escribir ese relato con esta palabra de marras antes de que se me gaste maldiciendo este mal dental.

-¡diantres!-
Se le oyó decir entre dientes mientras agudizaba el águila hambrienta en su mirada. Sus dedos se cruzaban unos entre otros queriendo concentrar en sus manos toda la fuerza de su rabia, fundía con ellas un mazo para destruir de un sólo golpe la eucrática vida que lo había domado durante tantos años. No iba permitir un día más de edulcorante en los laureles, ni Dios ni el diantre lo impedirían.... Hoy tenía en sus músculos la fuerza de Sansón y en las entrañas, la acerbidad de Aquiles por la muerte de Patroclo....

-¡diantres, se me fue la paloma!-

sábado, 11 de diciembre de 2010

Don Triste.


La tristeza al caminar besaba el suelo con su rostro. Continuamente disimulaba su ánimo de capa caída levantando con mano horcada su quijada.

No esperaba con ansia, ni rezaba al cielo; creía, que un fiat, un Big-bang devolvería las sonrisas perdidas que se fueron tragando ecos de pasos ligeros.

Don Triste sabía que sin conjuros ni oraciones repetitivas, una nueva oriflama tomaría su origen.

Hoy ha vuelto con el frémito oculto en sus pies a cumplir nuevamente con su ritual de espera en la estación del metro, donde Argos con mil ojos sigue vigilando a la que aún puede volver.