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Mostrando las entradas de diciembre, 2010

¡diantres!

Sustantivo masculino, también interjección gramatical que expresa una voz por alguna impresión súbita, un asombro.
-¡diantres!-, suena mejor que ¡dianches!, su sinónimo en el diccionario. Para mí siempre ha sido un lindo anatema, asexuado y en plural nunca en singular, así es más contundente : ¡diantres!

¿Dije lindo anatema ? ¿lindo?.... no me retracto, lo sostengo como príapo en acción, no hay marcha atrás. Hay maldiciones que según la forma de decirlas se tornan bellas, ¡diantres! es una de ellas.... sí, sí, ya sé que es una interjección, no estoy sordo, no estoy loco (?), ni soy taparo, ni soy tonto ( bueno, tal vez un poco), pero para mi es una hermosa ambigüedad como es también una hermosa anáfora las gemelas de no estoy; no estoy , ni soy, ni soy.

No sé porque hoy me levanté con esta palabra entre oído y oído como taladrando con odio el cacumen dormido; incluso, al tratar de despertar en la mañana pensé zonzamente que esa palabra arcaica no existía, que me la había inventado en…

Don Triste.

La tristeza al caminar besaba el suelo con su rostro. Continuamente disimulaba su ánimo de capa caída levantando con mano horcada su quijada.
No esperaba con ansia, ni rezaba al cielo; creía, que un fiat, un Big-bang devolvería las sonrisas perdidas que se fueron tragando ecos de pasos ligeros.
Don Triste sabía que sin conjuros ni oraciones repetitivas, una nueva oriflama tomaría su origen.
Hoy ha vuelto con el frémito oculto en sus pies a cumplir nuevamente con su ritual de espera en la estación del metro, donde Argos con mil ojos sigue vigilando a la que aún puede volver.