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sábado, 21 de agosto de 2010

¡Toc... toc... toc!


Seguía insistiendo tocaba a la puerta y en cada toque se escuchaba de su corazón un lamento hasta la madera se contagiaba, parecían urdidos sollozos.
Al fondo, acunada en el aire sonaba una canción atonal : ¡Ábreme la puerta!

-¡Toc... toc... toc!-
Por una rendija la miraba sin quererle abrir. Sigiloso, con pasos de ladrón me escabullía hasta el rincón de la cortina en un vaivén de aquí para allá.
Por la rendija le veía su rostro agotado y seco yá de llorar y por el rincón de la cortina, la ventana me mostraba pedazos de su alma mientras el macho alfa recogía con cuidado mis sombras para que en el piso del suelo, no me delataran.

¡Toc... toc... toc!
Esos golpes parecían suplicar un perdón, pedir un favor de un ingrato una gracia, un llamado de atención de unas rodillas que sangran pero mi corazón de piedra seguía ciego, sordo y mudo, la supuesta ofensa que ella me hizo ni con sangre se ha de lavar .

¡Toc... toc... toc!
Igual a como hice con el teléfono, no le contestaba ni le abría la puerta, sus puños estaban llenos de toctoc's, yo tenía dudas de ella, pero también dudaba de su infamia;  la intriga derrapaba la balanza, algo me decía que era inocente que la sierpe trama y el incubo miente, tres entes presentes una sola verdad.

¡Toc... toc... toc!
¡Por mi culpa por mi culpa por mi culpa!
Suenan igual esos toques en mi pecho como sermones cuándo rezo el credo el yo pecador
¡Por mi culpa por mi culpa por mi GRAN culpa!
¡No más por favor mi Amor! mi aguante esta hecho gelatina, trizas tengo la razón, todo taladra en mi mente: devoción, pasión, deseo, sacrilegio y carne; debo abrirle, debo contestarle, debo perdonarle pero... ¿De que? si ya sé que no es culpable, el culpable soy yo, así me lo dicen esos benditos toc-toc's ... -Deo gracia- .
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" Solo quiero que surjas en mi
como la Fe en los desesperados "
( Vinicius de Moraes 1903-1980 ,`Ausencia ´ ).

jueves, 19 de agosto de 2010

¡Riinng...!


¡Rinnngg... riinngggg... Riiinnngggg! Ese aparato no dejaba de sonar, yo sabía que era ella con sus ojos cerrados y en su oído derecho pegado el auricular.
Cuándo las personas tienen afán o están muy apuradas taconean al piso, golpean al muro y le ponen un sello personal a los teléfonos que las delata, sobre todo si esas personas tienen que ver conmigo, soy muy perspicaz.

¡Rinnngg... riinngggg... Riiinnngggg! De verdad no quería contestarle, mi orgullo herido me lo impedía, sus palabras de antes lo pintaron de negro y lo dejaron desnudo en medio del frío; no quiero contestarle pero como siempre soy muy flojo ante la insistencia y termino diciendo sí a todo, si hubiese sido mujer de la vida alegre de seguro le ganaría a Lycisca su apuesta en promiscuidad.

¡Rinnngg... riinngggg... Riiinnngggg! Ante cada sonido me hacía el fuerte, me dibujaba con el dedo índice un corazón de piedra en el pecho, rezaba al cielo oraciones sin eco, apretaba mi labio inferior como belfo de caballo, no debería contestar pero...  
Sino quería hacerlo ¿porqué estaba allí? sino quería escuchar  porqué no me había ido?
Creo que hubiera sido más fácil echar a andar, correr si es posible pero no estar aquí oyendo esos malditos ¡Riiinnngggg´ss!