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sábado, 23 de marzo de 2013

Mi problema con la poesía.

(Dibujo: Passofinno)

La poesía... a veces siento que la odio. Cuando en sus páginas encuentro un poema y alguno de sus versos me sorprende; no soy capaz de seguir leyendo los otros, nunca termino un libro completo. 
En los versos que me detengo los quiero digerir despacio, como cuando come la gente culta y mastican su alimento muchas veces; dicen, que eso es salud y estética del cuerpo. Esos versos que así me llenan, no me dejan probar los otros, mi ansiedad tan glotona se los quiere tragar ¡Saber a que saben! pero el contenerme hace que a la poesía la odie.

Detesto aún más a mi poesía cuando a la medianoche me despierta un prólogo con una línea llena de puntos suspensivos; una idea que vuela con alas gigantes de papel, un intento de frase disfrazada en versos o un incomodo resorte automático que levanta medio cuerpo de mi colchón de plumas y laurel.
Y, como no repudiarla, si mi sueño placentero de la noche empieza su pesadilla cuando el tirano dueño de la casa de la poesía y esposo de la Musa de mi inspiración, acaba despertándome a patadas.
Con su voz de  gritos de trueno me ordena levantar mi pereza intelectual, me obliga a que lea, a que escriba; me jala de las orejas cual severo maestro al niño mal criado, forzándome a su vez -con sus manos gruesas de tinta en mis hombros- a sentarme en la silla de mi escritorio donde ya, como por arte del sonambulismo hay un humeante café y un encendido cigarrillo y sus humos de espera se entrelazan, formando en el aire blanquiázul figurillas de eslabones de cadenas, cuerpos desnudos que danzan, bocas de risas de duendes burlones y ojos sin alma de perdidos fantasmas.

Empiezo a leerte mi maldita poesía mientras el tirano por el rabillo del ojo atento vigila a que no me escape -como tantas veces lo he hecho- por los locos laberintos, dédalos semánticos del pensamiento.

¡Ahí están regados por todas partes los libros!: "El manifiesto" de Gonzalo Arango, fundador del Nadaísmo, el que aún después de muerto cada vez que lo leo siento que escribe mejor. ¡Benedetti, Lorca, Neruda, Borges! siempre en orden, no les cae el polvo, se las ingenian para mantener limpios sus tejuelos y solapas. Los Moaxajas, adornados con un cinturón de doble vuelta cantando jarchas en el desierto del poeta desconocido. Porfirio Barba Jacob y sus días frágiles. Jorge Manrique enamorando al viento. José Asunción Silva con un corazón dibujado en el pecho al que le dio un tiro. Bécquer, haciendo de un perfume un jardín. Rimbaud, Verlaine, Baudelaire, Mallarmé, Sade, queriéndose caer de las estanterías, siempre al borde, como si los lomos de otros libros los rechazaran... ¡Siguen siendo malditos! yo los llamo los señalados...

Abro el que esta más cerca: "El espantapájaros" de Oliverio Girondo, el adelantado, el que siempre me inquieta y a mi curiosidad pregunta ¿Cómo hizo para escribir éstos versos si no eran de su época? ¿Será que viajo a través del tiempo?:

"No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, QUE NO SEPAN VOLAR!!. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!" ("Espantapájaros-No se me importa un pito" Oliverio Girondo)

Y vuelve mi problema con la poesía apoderarse de mí, no soy capaz de leer mas de una página; estos versos me llenan de imágenes la fantasía y como agua fuerte me refrescan al casi amanecer del día. Quiero pensarlos, entenderlos, desentrañar el secreto de su dueño y, en un descuido del duerme vela de mi tirano me le escabullo con pies alados por los recovecos de la mente... Los senderos del placer, la pasión y el pecado me llevan a su casa de la poesía donde esta semidormida la Musa de mi inspiración y esposa del tirano. Al sentirme cerca, cierra sus ojos entrecerrados; sé que ella quiere que la bese porque sabe que yo besos no pido, eso solo lo hace el mal besador.
Saco mis besos de catalogo: El primero son los besos brujos, los que se sienten sin tocar los labios; después los besos suaves y silenciosos cerca a la comisura de su boca; los mordelones haciéndole su labio inferior leporino... Un beso Francés donde las lenguas se enredan como garfios mansos...

-¡Ay poeta que estamos haciendo!- Me dice un sensual gemido y saca mis palabras escondidas, aquellas que no quise plasmar en el papel y con ellas le ahuyento sus miedos sin que se apague su pasión... Un beso rojo punzó abre sus ojos y el deseo araña la espalda de la dicha dejando sus huellas en líneas de aliento y las puertas del paraíso nuevamente se abren como por arte de gracia...

Pasos de animal gigante escucho a lo lejos, es el tirano con su voz de trueno:

-¡Te ordeno que escribas, no huyas! ¡Que escribas versos te digo, que son tus latigazos, que expían tus culpas, tus pecados! ¡Te lo ordeno, te lo exijo, carajo!

Ser poeta es como hacer un pacto con el diablo y la poesía a la vez; a uno le vendes tu alma, al otro tu voluntad.

Salgo de allí -donde mi amada- como los amantes furtivos ¡Desnudo por el jardín!, me impregno de sus flores del camino. Las rosas rojas son mi piel, las orquídeas cojo a manojos entre mis manos y... una mustia blanca flor de loto la aferro a mi corazón y mi alma aunque ella se quiera ir...

-¡Ay, si supiera ese déspota tirano que en este amanecer su esposa volvió a ser mía!-

El tirano sigue buscándome por trochas y cañadas de la razón y la locura y hasta en las celdas de la memoria.
Yo se esconderme muy bien debajo de sus líneas y renglones. A hurtadillas, cuando estoy cerca; le derrumbo sus licencias métricas, le desbarato sus estrofas, ahogo las eufonías, estrangulo la prosodia.
Lo miro desde lo alto de sus poemas largos y le quiebro a pedradas los cristales empañados de sus versos alejandrinos, los herméticos octosílabos los echo al fuego haciendo un aquelarre en redondel de risas chillonas... Sus rimas, acentos tónicos, hemistiquios, tiempos y sonetos a mi también se me importa un pito; solo respeto lo cursi ¡es del pueblo! me reservo ese derecho.

Cuando ya cansado de buscarme el tirano se recuesta llorando de impotencia en un epílogo; me le acerco despacito por detrás con mi antifaz de metáfora ¡rasgo sus versos con rabia con ira los muerdo a dentelladas! y... Solo descanso cuando los veo sangrar...

Esta otra noche que llega y vuelva él con su vuelo de poesía a interrumpir mi sueño... Ya sé lo que haré... ¡Me convertiré en un ESPANTAPÁJAROS!


(Passofinno)



10 comentarios:

  1. tantas sensaciones hay en este escrito que pienso que la erudición mas que el sentimiento lo han creado, para mi es maravilloso pues algo de su sombra me toca en algunos de tus versos, saludos querido amigo mio..

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  2. ¿Qué es poesía? --dices mientras clavas
    en mi pupila tu pupila azul.
    ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
    Poesía... eres tú.
    Yo, como el tirano, te digo: -¡Te ordeno que escribas, no huyas!. No me prives del placer de leerte.
    Bikiños

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  3. No me disgustan las piedras del camino, ni el miedo del pecado original. Miro los dedos, el origen del hombre en un chasquido...¡Ah poesía!, me place lamerte los labios...
    Un abrazo...Buen texto, y hazle caso al Tirano...

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  4. Ola caro amigo,gosto muito de teus textos poéticos,e jamais te transformes em um 'Espantalho'.Seria uma grande perda para todos nós.Meu maior abraço.SU.

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  5. Debo confesarle que tenía un poco de miedo en entrar aquí. Tengo la sensación que cada vez que pienso algo, de alguna forma usted lo escribe (de una buena forma). Pero qué sería de mi sin su Tánatos...

    Hemos volado juntos...¿Que más hace falta?, poeta.

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  6. solo pasaba, vi luz y dejé una flor en tu sillón...
    saludos

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  7. Me gusta tu entrada, me identifico en muchos momentos jejeje, cuando quiero dormir y los versos están ahí con su cantinela.Un placer visitarte.Abrazos.

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  8. Salgo de allí -donde mi amada- como los amantes furtivos ¡Desnudo por el jardín!, me impregno de sus flores del camino. Las rosas rojas son mi piel, las orquídeas cojo a manojos entre mis manos y... una mustia blanca flor de loto la aferro a mi corazón y mi alma aunque ella se quiera ir...

    Si esto no es poesía, que es? Me encantó leerte, tu imaginación y creatividad son únicas!
    Abrazos, bonita noche!

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  9. Este texto es un remolino que nos envuelve y nos deja sorprendidos, es poesía pura.
    ¡Maravilloso!

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  10. Olvidé decir que me encanta el dibujo que acompaña al texto. Gracias por compartir siempre también tus dibujos, son muy hermosos.
    ¡Un abrazo!

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