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Revelaciones de un alter ego detestable (I)

(Dibujo: Passofinno)

(La soledad es ígnea obsidiana, cristalina y opaca. También corta las venas)

TABATA
Me excita la soledad de las mujeres solas, de aquellas que por compañía solo tienen un gato, un frespuder, pericos, canarios o cualquier otra puta mascota. Sus espacios huelen a miaos domados, a rila, a naftalina, a chanel vencido, a noches cansadas; a baldosas restregadas con falsas lavandas.

Me gusta verlas cuando se asoman en la mañana a los balcones de rejas, cuando la turgencia de sus senos apunta hacia el cielo desafiando la pasión de los ángeles caídos.

Tabata es distinta. No le gustan los perros menos los gatos, dice que tienen pasos de ladrón, y que los pericos no cantan y que los canarios sí pero cansan igual. Ella es distinta, pero está sola como las demás.

Una vez tuvo una hicotea. Cierta noche la malparida desagradecida se fue sin decir adiós, no le gustaba Tabata como compañía. Esa tortuga no caminaba, corría como si estuviera huyendo del orco que tendría como destino.
-¡Ojalá la pise una tractomula o se la piche un burro- dijo Tabata seis días después cuando se dio cuenta de la fuga.

Tabata me gusta más que las otras soledades. Cuando hacemos el amor nos desnudamos sin testigos; no hay miaus ni güaus ni trinos ni tweets en perplejo onanismo.

¡Ring- ring! (Estoy tocando el timbre)
¡Ding-dong, ding-dong! (perdón, se me olvidaba que así suena)
¡Ding-dong!

¡Ya, yá, un momento, que afán! Hola. Hola. ¿Cómo estás? Bien y ¿tú? ¿Estás molesta? No bien, tranqui. Parece. Es que no me gusta madrugar, bien lo sabes ¿o.k? Yes, sisas.

Vida pa'hifueputa, no debí venir, la ansiedad siempre me gana (pienso) ¡Mentiras! son las ganas de ver sus piernas, de perderme en ellas después de lamer su paraíso (sigo pensando en silencio)

Siéntate, ya vengo. Sisas.

Las mujeres que madrugan son más apasionadas que las que se levantan tarde. No sé donde lo escuché o me lo acabé de inventar. ¡Falso! Todas las mujeres son apasionadas, lo que pasa es que lo disimulan muy bien.

¿Tomas algo, café o qué? Guarito mejor. Está temprano ¿que importa?. Así sabe mejor, entra como el rocío a la mañana servida por Freya, cuadra guayabo.

Tabata se pavonea al caminar, su falda se levanta sutilmente en el pliegue derecho y al otro paso en el izquierdo, como si las nalgas tuvieran cola y con ella las alzara queriendo mostrar su trasero. Parecen tambores de guerra al pasar de la puerta a la cocina, de la cocina a la sala, de la sala a la alcoba.
Besos vienen besos van, arriba abajo, traviesos atrincherados; a ella no le gustan los de catalogo ni los que se han clasificado con anterioridad. A mí me gustan como sea, con lengua sin lengua, mordiditos, chupaditos, de toditos, los doy con garantía, acepto la devolución de los que no le guste sin ningún interés sin rechistar.

Tabata se afloja un botón, intenta el otro, lo deja por la mitad. Yo creo que a las camisas ella les cose el segundo ojal con esa intención, para que el botón quede siempre atrapado en la mitad. Maquíavelicamente hablando debe ser un truco orgásmico, porque al instante empiezo como bestia en celo esperando a que se salga de ese maldito agujero.
Me desespero más de la cuenta, ella me dice que el que espera tiene las peras y el olmo, que tranqui; pero es que esos muslos como ancas de yegua fina, esas teticas... ¡NO! ¡Que no diga tetas! ¡que eso es de atarbanes! ¡Ni teticas ni pecho que ella no es una travesti que más respeto! ¡Que oiga mire y vea, que...! Y si me sigue regañando pondrá a funcionar el matapalo. Yo le calmo, digo: -Senos, hermosos y bellos senos- se los quiero chupar, atragantarme la garganta con ellos, morder suavemente la puntica ¡Que NO, punticas NO! ¡Pezón!... No me gusta decir pezón, no es sensual, mejor me callo, traspiro, jadeo, calma, calma alter ego.

Tampoco le gusta que le diga groserías al oído, me dice, que eso es mentira de que excita a las mujeres, ellas ahí no tienen el corazón, tienen la conciencia y la conciencia necesita escuchar palabras sueltas como caricias de violín, mimos de bandoneón; solo así la conciencia se convence de entregar las llaves del yoni, e incluso te acompaña hasta el Nirvana, al Edén; te lleva al kundaline para que la serpiente dormida al despertar no te haga daño o te destroce como la viuda negra. 
La conciencia es alcahueta si la consientes bien. Se necesita todo un tratado.

No sé de que color son los ojos de Tabata, si fueran azules o verdes no necesitaría preguntármelo, ese color siempre resalta a la vista. Cuando son de otro matiz como café obscuro o negros, siempre quedan dudas.
Hoy abriré los ojos al besarla, me miraré en los suyos como en un espejo y estaré seguro de no quedar mal por si algún día pregunta. No estoy dispuesto a perder por el resto de mis días su manjar.

Hace frío en la alcoba, el sol entra retraído, descorre con sus delgados rayos la cortina, se ve que el viento le ayuda. La puerta del balcón esta medio abierta. Me gusta que las alcobas tengan mirador, cuando se hace el amor en ellas, parece que la cama estuviera en una nube, los cuerpos desnudos no se despegan por temor a caer. ¡Adrenalina pura!

La cama de Tabata tiene seis patas, las cuatro de las puntas son torneadas en madera de cedro. Las dos de los centros son adaptadas y rectas como falos en acecho, antes eran de hierro forjado pero chirriaban mucho y rayaban el piso de parquet.

Tabata es toda una artista cuando se acuesta en la cama, cada movimiento suyo tiene fuego, el deseo pierde la razón y la locura se apodera de la pasión. En su rostro empieza habitar la Petite Mort. Desnuda es... creo que no tengo la forma para describirla, habría que verla o inventar palabras nuevas que no estén gastadas y le hagan justicia  a su piel, a su cuerpo, a sus medidas, a ... digamos que a todo, la perfección solo existe en ella. ¿Síndrome de Stendhal?

Dios fue muy tonto al crearla, debió quedarse con ella. Yo, a una mujer así, si tuviera el poder de ÉL, jamás la compartiría ni se la entregaría mucho menos a un mortal. ¿Será que Dios mucho me ama? Humm... ¡Gracias Dios!

No me importa las horas que son. Que sean las horas que sean. Quiero hacer el amor y sin testigos como nos gusta a los dos, no entiendo pues que hace este adlátere diletante escribiéndonos. ¡Oye tú. Si tú el amanuense! ¿Es mucho pedirte escritorcito de pacotilla que nos dejes solos en la intimidad? ¡ Respeta al menos estos momentos de tus personajes so penco! o ¿Quieres arriesgar a que alguna vez en tu vida uno de ellos te demande por violación a su privacidad?

¡Los personajes unidos jamás serán vencidos! (bis, varias veces)

-Tranquilo, ya me voy- (esto me huele a protesta, rebelión)

...Y el alter ego y la sublime Tabata hicieron y deshicieron que dan ganas de contar pero, ya ustedes vieron que no se puede... ¡Cosas de caballeros! ¡Ah! por cierto se me olvidaba decir que también vivieron felices y comieron faisán, tomaron guaro hasta que algún día me dé la gana de volverlos a escribir (Si es que levantan la huelga)
¿FIN?





Comentarios

  1. Tienes que evitar crear álter egos con tendencias subversivas, hacen huelga y tus lectores nos perdemos la verdadera acción de la historia, como en este caso que he quedado iniciado.

    De todas maneras en mejor respetar la intimidad del protagonista de tu entretenido relato, no sea que te metas en problemas.

    Un abrazo.

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  2. las mujeres solas, esas que son dueñas de su vida, no las abandonadas, son dueñas de todos los goces y en cada uno son una mujer diferente, son libres en la expresión del amor..
    es un escrito bello, ojalá sea realidad mi querido Passofinno

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  3. Todas las mujeres son apasionadas, no importa a la hora que se levanten... no me gustan los gastos!
    Me encantó leerte, te dejo un fuerte abrazo... sos un genio!

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  4. Las mujeres solas y que nos levantamos tarde somos noctámbulas peligrosas, gorgonas encerradas en el solipsismo de una vorágine pasional que no nos deja dormir a horarios razonables... ¿Qué le parece si bailamos mientras Tabata descansa de su faena?

    "Para un hombre así, dotado de tanto coraje y tanta pasión, las luchas más interesantes son las que debe mantener consigo mismo...",como Baudelaire a Delacroix...

    Ya suponía yo un Mr Hyde lascivo por algún lado...

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